Jordi Doce: ‘Dos poemas para Antonio Gamoneda’ en Zurgai

June 14, 2009

 Jordi Doce

DOS POEMAS PARA ANTONIO GAMONEDA

ESCUCHA el ulular del viento contra el muro;
la hiedra, las acacias baten la piedra sin descanso
y dividen el tiempo como tiernas cuchillas.
Yo te he visto en los intervalos: la luz
a rachas alumbraba tu rostro en la tormenta.
Eras tú y no eras: pues en la oscuridad
yo te llamaba y tú me respondías,
y también era tuya esa negrura,
tuya como el eco absurdo del viento.
(1992)

~

TEMBLOR de la palabra,
fragmento de sol hecho prisionero
en el cielo velado de la lengua,
fogata impredecible
que baila y se adelgaza
antes de cobrar nuevo impulso,
como manos anónimas
agitan una antorcha
en mitad de la mar,
señal de quién y su naufragio
bajo la boca informe de la noche,
bajo el callado circo de la noche
y su voraz audiencia.
(1998)

JORDI DOCE
(De ‘Con Antonio Gamoneda’, Zurgai, 2001)

'Los poetas de Zurgai'
~

 

De Ferrín para Seamus Heaney, Derek Walcott y Gamoneda

December 7, 2007

Dedicatoria que abre el libro Estirpe, del poeta gallego X. L. Méndez Ferrín (Ed. Xerais, Vigo, 1994):

Seamus HeaneyI would wish this book,
Certainly for him
Enigmatic,
Ranged in Seamus Heaney’s
Library,
Far at the Irish, bloody, dark
Bogside.
The sweet, rotten roots
Of all the lands’ ends
In the bone-layered, western
Death Republic,
Are our common ones:
My soul is now the Burren. 

Derek WalcottAnd also
J’aimerais savoir mes pages
Déposées dans une autre bibliothèque,
Celle qui is at Derek Walcott’s home
Among the Homeric pink fingers of the Dawn,
Mangroves mingling with Creol tastes
And the unfinished, marble-ironed,
Long, Saint-Jonh Perse’s verse - like a river.
Derek Walcott:
Freshly rising friend over the ocean.

Antonio GamonedaFinalmente
yo quisiera mi libro con los libros amados
de Antonio Gamoneda, el niño
que bajó de las Asturias como baja el ganado,
con dolor y olor,
y el recuerdo de vitrolas venenosas,
un caballo disecado en San Marcos,
los olores picantes de la pólvora,
le son nido de erizo permanente en el hígado.*

Pra eles tres é este libro:
poetas estranxeiros que viviron meu tempo,
gorxas de sol e xofre que me asisten no ocaso,
consolo ou resistencia que fan corpo
coa espranza nosa granítica
feita de lume, espada, égoas, todo. 

Méndez Ferrín

 

 

 

 

* (Versión en gallego:)
Eu quixera este libro, / certamente pra el / enigmático, / posto na biblioteca / de Seamus Heaney / alá lonxe no irlandés, / maldito, escuro / confin das gándaras. / As torgueiras doces e podres / daquelas fins do mundo / na occidental República Morta, / estrada de ósos, / son as nosas raíces comúns: / a miña alma é hoxe o Burren. // E tamén / gostaría de saber as miñas páxinas / depositadas noutra biblioteca, / a que está en cas Derek Walcott / entre os homéricos dedos rosados da Aurora, / mangles mesturando cheiros creoulos / e o verso de Saint-John Perse -coma un río / longo, sen terminar e de marbre ferrado. / Derek Walcott; / novo amigo que medra sobre o Océano. // Por fin / eu quixera o meu libro xunta os libros amados / de Antonio Gamoneda, o meniño / que desceu das Asturias como baixa o gado, / con dor e cheiro, / e a lembranza de vitrolas pezoñentas, / un cabalo disecado en San Marcos, / os ulidos picantes da pólvora, / sonlle niño de ourizo permanente no fígado.

 

 

Un poema de JUAN GELMAN dedicado a Gamoneda

December 5, 2007

Los poetas Gamoneda y Juan Gelman

Tepoztlán

Al gran poeta Antonio Gamoneda,
de quien tanto queremos

Las palabras del diccionario
no son las palabras del libro.
Las palabras del libro
no son las palabras del habla.
Las palabras del alba
no son las palabras del árbol que ahora mismo
se inclina a tierra con
una nube entre las ramas, como
enterrándola al pie.
Esto sucede. La luna y el lucero de aquí
no son palabras, son
la luna y el lucero de aquí.
La sangre piensa, la luna
calla. Es todo.

JUAN GELMAN
(Poema publicado en la revista Zurgai.
Bilbao, diciembre de 2001) 

Dos poemas (preguntas) de VÍCTOR M. DÍEZ para Antonio

December 4, 2007

(Dos preguntas para una conversación con Antonio)

Víctor M. Díez    FUNDIDO EN NEGRO 

Ramajes -espesura- árboles sin raíces

inventados contra toda luz.

Crecen desbordantes,

como una trampa musical de entonces:

                                No te veo.

 

Y sólo el cantaor soñado me da consuelo.

 

Aldeanita, donde tú de flores vestida junto al pozo

un lenguaje sur de olas que mecieron y el palparse

de un niño la entrepierna; que donde buscó su sexo

primero tú una flor de aroma le habías puesto…

 

Hoy se ha secado el río en la cuenca de los ojos.

Quizás sea un tacto o la quietud. Oscuridad.

 

En el nombre de los laberintos, de la amnesia

y del tiempo perdido…

Yo te veo.

 

    IRRACIONAL

Animal por dentro. Trepador en la farmacia íntima

Informe para salvajes:

pezuñas, pañuelos, espinas, excrementos, zapatos solos,

mandíbula limpia, dormitorios al raso, pelaje,

tripas de radio, vendas, muñecas tuertas, cartones, cartones…

 

Notas escritas en la partitura química. Posología.

Circulaciones, un sonar en avalancha

y recogido.

Respiración entrecortada.

Una música de rebaños: mano abierta en el campo

que se cierra en puño a la señal del gurú.

 

Hacia la ciudad cabeza, entre la herrumbe de las

periferias y sus cinturones pardos.

Cuerpos sensibles, cercanías, desnudez, reacción,

siglo XIX, barbitúricos.

 

Cámara al hombro:

Multitudes animal fórmula mente.

Paisaje, silueta del drogado.

 

VICTOR M. DÍEZ
(Publicado en la revista Zurgai, Bilbao, diciembre 2001. Número dedicado a Antonio Gamoneda) 

Get free blog up and running in minutes with Blogsome | Theme designs available here