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	<title>Faro Gamoneda</title>
	<link>http://farogamoneda.blogsome.com</link>
	<description>Antonio Gamoneda. Poesía.</description>
	<pubDate>Sun, 13 Jul 2008 18:54:15 +0000</pubDate>
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	<language>en</language>

		<item>
		<title>Gamoneda en Isla Kokotero</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jul 2008 18:48:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>En la RED</category>
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		<description><![CDATA[	
	&nbsp;
	&nbsp;
	Este blog, Faro Gamoneda, surgió un buen día a partir de la bitácora de poesía Isla Kokotero, sin que el poeta al que está dedicado (que nunca ha entrado en internet) lo haya visto jamás ni todavía, que sepamos. 
	&nbsp;Para consultar todas las entradas sobre el poeta Antonio Gamoneda publicadas en la Isla, antes de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<blockquote><p align="justify"><a target="_blank" href="http://islakokotero.blogsome.com"><img width="145" vspace="5" hspace="5" height="220" border="0" align="left" title="Isla Kokotero" style="cursor: -moz-zoom-in;" alt="Isla Kokotero" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/1cocotero.jpg" /></a></p>
	<p align="justify">&nbsp;</p>
	<p align="justify">&nbsp;</p>
	<p align="justify">Este blog, <strong>Faro Gamoneda</strong>, surgió un buen día a partir de la bitácora de poesía <a href="http://islakokotero.blogsome.com" target="_blank">Isla Kokotero</a>, sin que el poeta al que está dedicado (que nunca ha entrado en internet) lo haya visto jamás ni todavía, que sepamos. </p>
	<p align="justify">&nbsp;<br />Para consultar todas las entradas sobre el poeta Antonio Gamoneda publicadas en la Isla, antes de la construcción del Faro, puedes pinchar en el siguiente enlace:</p>
	<p><a href="http://islakokotero.blogsome.com/category/antonio-gamoneda/" target="_blank">http://islakokotero.blogsome.com/category/antonio-gamoneda/</a>&nbsp;</p></blockquote>
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	</item>
		<item>
		<title>ANTONIO Gamoneda&#8230; en un lugar de La Mancha</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jul 2008 18:46:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>POEMAS de ANTONIO GAMONEDA</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	 
	Sé que el único canto, el único digno de los cantos antiguos, la única poesía, es la que calla y aún ama este mundo, esta soledad que enloquece y despoja. 
	 
	Sirvan estos versos de Gamoneda como ilustración de lo que significa la poesía para uno de los escritores más hondos de la contemporaneidad. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<img width="215" vspace="8" hspace="8" height="270" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/Molinodeviento.gif" /></p>
	<div align="justify"> </div>
	<blockquote><p align="justify"><em>Sé que el único canto, <br />el único digno de los cantos antiguos, <br />la única poesía, <br />es la que calla y aún ama este mundo, <br />esta soledad que enloquece y despoja. </em></p></blockquote>
	<div align="justify"> </div>
	<p align="justify">Sirvan estos versos de Gamoneda como ilustración de lo que significa la poesía para uno de los escritores más hondos de la contemporaneidad. El poeta leonés, Premio Cervantes 2006, protagonizará esta semana un curso de verano de la UCLM. Se celebrará en la Casa de la Cultura de Priego (Cuenca), del 14 al 17 de julio, y estará dedicado &ldquo;al análisis de la obra singular de Antonio Gamoneda en el panorama de la poesía espa&ntilde;ola de postguerra&rdquo;. </p>
	<div align="justify">  </div>
	<p align="justify">El programa incluye diez conferencias sobre distintos aspectos de la poesía de Gamoneda a cargo de poetas, críticos y profesores de varias universidades espa&ntilde;olas. Entre ellos estará Miguel Casado, sin duda alguna el gran especialista en Gamoneda, un autor que, según sus palabras, &ldquo;desde su condición solitaria, ha ido construyendo una de las obras más sólidas, personales y renovadoras de la poesía espa&ntilde;ola del último medio siglo&rdquo;.</p>
	<div align="justify"> </div>
	<div align="justify"> </div>
	<p align="justify">&rarr; Más información en <a target="_blank" href="http://cursosdeverano.uclm.es/"><strong>http://cursosdeverano.uclm.es</strong></a></p>
	<blockquote><p align="justify"><strong>:: EL PROGRAMA COMPLETO DEL CURSO&nbsp;</strong></p></blockquote>
	<div align="justify"> </div>
	<p align="justify"><strong>14 DE JULIO</strong><br /> <strong>:: 19 h./</strong> Conferencia Inaugural: <em>El libro de los venenos, de Antonio Gamoneda</em>, por <strong>Juan José Gómez Brihuega</strong> (catedrático jubilado de Latín).<br /> <strong><br />15 DE JULIO</strong><br /> <strong>:: 9 h./</strong> <em>Formas de irracionalismo poético en la lírica de Antonio Gamoneda</em>, por <strong>Jesús María Barrajón Mu&ntilde;oz</strong> (Universidad de Castilla-La Mancha).<br /> <strong>:: 10,30 h./</strong> <em>Rimbaud-Gamoneda o la exigencia poética</em>, por <strong>Manuela Ledesma Pedraz</strong> (Universidad de Jaén).<br /> <strong>:: 12,30 h./</strong> <em>Una lectura del silencio</em>, por <strong>Juan José Lanz Rivera</strong> (Universidad del País Vasco).<br /> <strong>:: 18  h./</strong> <em>Antonio Gamoneda. Poética de la carencia y la desaceleración temporal</em>, por <strong>Fernando Rodríguez de la Flor</strong> (Universidad de Salamanca).<br /> <strong><br />16 DE JULIO</strong><br /> <strong>:: 9 h./</strong> <em>El vigilante de la nieve</em>, por <strong>Miguel Casado</strong> (profesor de Secundaria, poeta y crítico literario).<br /> <strong>:: 10,30 h./</strong> <em>Notas sobre las prácticas versales de Antonio Gamoneda</em>, por <strong>Antonio Carvajal Milena</strong> ( poeta y profesor en la Universidad de Granada).<br /> <strong>:: 12,30 h./</strong> <em>Espacio de lo increíble: palabras en torno a la poética de Antonio Gamoneda</em>, por <strong>Antonio Méndez Rubio</strong> (poeta y profesor en la Universidad de Valencia).<br /> <em><strong>::</strong> 18 h./</em> Lectura poética a cargo de <strong>Antonio Gamoneda</strong>, poeta.<br /> <strong><br />17 DE JULIO</strong><br /> <strong>:: 9 h./</strong> <em>La alegría de las lápidas. Algunas consideraciones sobre la poesía epigráfica de Antonio Gamoneda</em>, por <strong>Eduardo Moga</strong> (poeta).<br /> <strong>:: 10,30 h./</strong> <em>La búsqueda de la verdad y su sintaxis en la poesía de Antonio Gamoneda</em>, por <strong>Antonio Rey Hazas</strong> (Catedrático en la Universidad Autónoma de Madrid).<br /> <strong>:: 12,30 h./</strong> Mesa Redonda: <em>La influencia de Antonio Gamoneda en la poesía espa&ntilde;ola a partir de los 80.</em> Modera: <strong>Angel Luis Luján Atienda</strong> (profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha), y participan: <strong>Ricardo Virtanen</strong> (poeta y profesor de Secundaria), <strong>Olga Novo</strong> (poeta y profesora de la Universidad de Lorient, Francia) y <strong>Julio César Galán</strong> (del Centro de Investigaciones Teatrales de Extremadura).<br /> <strong>:: 18 h./</strong> Recital poético y clausura, con la participación de los poetas <strong>Diego Jesús Jiménez, Antonio Carvajal, Antonio Méndez Rubio, Olvido García Valdés, Miguel Casado, Pilar Blanco, Miguel Angel Curiel, Ricardo Virtanen, Olga Novo, Juan Carlos Mestre, Eduardo Moga </strong>y<strong> Julio César Galán</strong>.&nbsp; </p>
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	</item>
		<item>
		<title>&#8216;El Manifiesto ya no es razonable&#8217;, una tribuna de opinión de Antonio Gamoneda en el diario EL PAÍS</title>
		<link>http://farogamoneda.blogsome.com/2008/07/08/el-manifiesto-ya-no-es-razonable-tribuna-de-gamoneda-en-el-pais/</link>
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		<pubDate>Tue, 08 Jul 2008 13:29:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>Artículos en prensa y revistas</category>
	<category>En la RED</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	TRIBUNA:   ANTONIO GAMONEDA
	&nbsp;
	&quot;EL MANIFIESTO YA NO ES RAZONABLE&quot;&nbsp;
	
Aunque el documento por la lengua común, que reclama reformas para defender el castellano, es razonable en su literalidad, lo han averiado los ideólogos y la política enmascarada
	&nbsp;
	&nbsp;(PUBLICADO EL 30 DE JUNIO DE 2008 en EL PAÍS)
	- - -  
	Excepción en mis costumbres. Hoy, día [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<a target="_blank" href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Manifiesto/razonable/elpepiopi/20080630elpepiopi_10/Tes"><img width="283" vspace="9" hspace="9" border="0" align="middle" title="ILUSTRACIÓN DE HERBER LONGÁS para EL PAÍS" style="cursor: -moz-zoom-in;" alt="ILUSTRACIÓN DE HERBER LONGÁS para EL PAÍS" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/Dibujo-de-H.-Longas.jpg" /></a></p>
	<h3 align="center"><a target="_blank" href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Manifiesto/razonable/elpepiopi/20080630elpepiopi_10/Tes">TRIBUNA:   ANTONIO GAMONEDA</a></h3>
	<h3 align="center">&nbsp;</h3>
	<h3 align="center"><a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Manifiesto/razonable/elpepiopi/20080630elpepiopi_10/Tes" target="_blank">&quot;EL MANIFIESTO YA NO ES RAZONABLE&quot;&nbsp;</a></h3>
	<div align="center">
<h3 align="center">Aunque el documento por la lengua común, que reclama reformas para defender el castellano, es razonable en su literalidad, lo han averiado los ideólogos y la política enmascarada</h3>
	<h3 align="center">&nbsp;</h3>
	<p align="right">&nbsp;(PUBLICADO EL 30 DE JUNIO DE 2008 en <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Manifiesto/razonable/elpepiopi/20080630elpepiopi_10/Tes" target="_blank">EL PAÍS</a>)</p>
	<p align="center">- - -  </p>
	<p align="justify">Excepción en mis costumbres. Hoy, día canicular, quiero asomar mi opinión &mdash;y las modulaciones que puedan haberse producido en ella&mdash; al balconaje, también de la opinión, pero pública. Me gustaría que este <em>asomo</em> (cursiva para la polisemia) fuese breve, pero no, no voy a conseguirlo, ya que se dará acompa&ntilde;ado de numerosos entrecomillados que llevarán en cercanía alguna admiración o extra&ntilde;eza.</p>
	<p align="justify"><em>El Mundo,</em> siendo el 26 de junio, dedica el 50% de su primera página al inicio de un artículo cuya negrita titular en cuerpo respetable dice: &quot;Grandes nombres de la cultura se suman al Manifiesto <em>(sic</em> para la eme mayúscula) del castellano&quot;, y, encima de los titulares, va un mosaico de cabezas, cuatro con cuatro, que, visto de izquierda a derecha, otorga el primer lugar a la mía, aun siendo (y esto es referencia al texto que sigue) más &quot;insignes&quot; las cabezas que suceden a la que a mí me concierne. Bien puede tratarse de un sinmotivo, de un casual, pero no sé, no sé&#8230;</p>
	<p align="justify">Comienza la letra normal citando el Manifiesto y diciendo: &quot;A los escritores y académicos que impulsaron la iniciativa junto a Fernando Savater, se sumaron ayer <em>insignes</em> (cursiva mía) nombres como el del poeta Antonio Gamoneda&#8230;&quot;. Siguen otros, más claramente insignes, como digo.</p>
	<p align="justify">Continúa el artículo en la pág. 12, que empieza así: &quot;Asturiano de nacimiento, aunque leonés de adopción, Antonio Gamoneda ha sido reivindicado en diversas ocasiones por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como su poeta favorito&quot;. Y a&ntilde;ade recogiendo correctamente mis palabras: &quot;Me resulta una iniciativa razonable (el manifiesto) siempre que haya también un respeto implícito a las lenguas cooficiales&quot;.</p>
	<p align="justify">En esta misma pág. 12, con letra grandecita en el subtítulo y negrita en una mancheta amarilla (nadie vea en el dato cromático raras intenciones, que la mancheta es de verdad amarilla), vuelvo a aparecer (otras dos veces, ya digo) encabezando listados.</p>
	<p align="justify">Retrocedo a la pág. 3 y veo más negrita titular, en articulillo sin firma y con aire de editorial menor. Dice el titular: &quot;El mundo de la cultura defiende el castellano&quot;. Bajo por la columna y leo en Times normal (no estoy seguro; pudiera no ser Times ni normal): &quot;&#8230; y escritores de la talla de Delibes, Brines, Pérez Reverte o Gamoneda &mdash;este último poeta de cabecera del presidente Zapatero&mdash; se suman&#8230;&quot;. &iexcl;Vaya por Dios!, ahora el último. &iquest;A santo de qué? &iquest;Tendrá que ver esta &quot;santidad&quot; con la presidencia?</p>
	<p align="justify">Abandono la ironía. Es cierto, yo no se lo he oído pero sí me lo han dicho, que el Sr. Rodríguez Zapatero ha hablado alguna vez de mí con elogio. Tiene mi agradecimiento por ello, pero no a causa de su condición presidencial, sino como lector que me valora.</p>
	<p align="justify">Por la casual concordancia de los hechos, voy a dejar dicho que, en dos ocasiones (y de una de ellas es testigo el Rey de Espa&ntilde;a), do&ntilde;a Esperanza Aguirre me ha dicho: &quot;&iquest;Sabes que eres el poeta preferido de Aznar?&quot;. Dado que no tengo por qué dudar de la veracidad de do&ntilde;a Esperanza, yo se lo agradezco al Sr. Aznar por idénticas razones que al Sr. Rodríguez Zapatero.</p>
	<p align="justify">Y, ahora, me pregunto: <em>El Mundo</em> del 26, en sus págs. 1, 12 y 3, &iquest;estará diciendo &quot;bajo solapa&quot; que <em>incluso</em> alguien &mdash;y está claro que &quot;alguien&quot; soy yo&mdash; que tiene cierta deuda de gratitud con Zapatero, se ve obligado a mostrarse desafecto con la voluntad política del jefe del Ejecutivo y cabeza del PSOE? Luego, la implícita (&quot;bajo solapa&quot;) explicación (fatalidad ling&uuml;ística: tengo que concordar lo &quot;implícito&quot; con lo &quot;explícito&quot;): ese &quot;alguien&quot; juzga que, ante la cerrazón democrática presidencial, hasta él tiene que etc.</p>
	<p align="justify">La conexión reiterada de mi nombre con el del presidente es <em>políticamente tendenciosa,</em> aunque el articulillo de la 3 diga que &quot;&#8230; estamos ante una reivindicación transversal (?), en absoluto ideológica&quot;.</p>
	<p align="justify">La página prosigue afirmando que la ministra de Educación &quot;insistió ayer en cerrar los ojos a la evidencia&quot; y &quot;trató de sacudirse el problema (&#8230;) asegurando que el manifiesto puede alimentar &#8216;una batalla política&#8217;. Pero al Gobierno no se le invita a la guerra, sino a que dé la cara (&#8230;), y yerra si quiere dar un portazo al clamor social sólo con palabrería&quot;.</p>
	<p align="justify">Srs. de <em>El Mundo:</em> tienen ustedes el derecho &mdash;constitucional, creo&mdash; a manifestarse según estos entrecomillados, pero, su caricatura del Ejecutivo, &iquest;de verdad es (no es) &quot;en absoluto ideológica?&quot;. No hablo del manifiesto sino del uso que Vds. hacen de él.</p>
	<p align="justify">Ahora, un inciso que, personalmente, me es necesario: yo no estoy contra Vds. Tengo &mdash;pero prácticamente no mantengo&mdash; algún recuerdo de que acogieron expresiones, insultantes o casi, referidas a mi persona o escritura, pero lo mismo ocurre con el medio que publica este texto y, desde mi carácter y mi lejanía provinciana, &iexcl;pelillos a la mar! Prosigo.</p>
	<p align="justify">Voy a la pág. 4 y, a la izquierda (es un decir), el texto de &quot;Comentarios liberales&quot; cuelga de unos titulares que dicen: &quot;El simio crítico&quot;. Es la columna del Sr. Jiménez Losantos (apellidos emblemáticos, cierto) que, en un alarde de &quot;humanismo&quot; (&iquest;liberal?), parafrasea un libro de Octavio Paz preguntándose: &quot;&iquest;Respetarían más en Catalu&ntilde;a, Baleares, Galicia o el País Vasco el derecho de los padres a escolarizar en espa&ntilde;ol <em>(sic)</em> a sus hijos si se declaran simios ling&uuml;ísticos? No tengo duda alguna&quot;. Comentaré esta &quot;perla&quot; en plan suave y abstracto: la &quot;materia política&quot; puede declarar lo que es, en el corte vejatorio de una mueca que se le escapa.</p>
	<p align="justify">Abajo y a la derecha, <em>El Mundo</em> pone en la página <em>sus</em> titulares a una simple carta al director: &quot;Es el momento de <em>defender</em> el castellano&quot;. (Cursiva mía). En la simple carta al director (sé que el periódico no se responsabiliza etc., aunque las recoja y priorice), se dice: &quot;Ha llegado el momento de <em>luchar&quot;.</em> (Cursiva mía).</p>
	<p align="justify">Veo <em>El Mundo</em> en el también canicular día 27, y, otra vez en pág. 3, sin firma, tras hablar recio sobre la vicepresidenta De la Vega (insisto: <em>El Mundo</em> tiene derecho a etc.), se dice que &quot;El gobierno tiene dos opciones: seguir fingiendo que el problema no existe o encararlo con medidas concretas&quot;. Y a&ntilde;ade: &quot;No desistiremos hasta lograr lo segundo&quot;.</p>
	<p align="justify">&quot;Desistir&quot; de qué. &iquest;De una acción <em>&quot;en absoluto ideológica&quot;,</em> expresión, esta, perfeccionada, por la afirmación de que &quot;es evidente que <em>estamos</em> (cursiva mía) ante una reivindicación transversal&quot;, y por brincos conceptuales que, dentro del magma envolvente del manifiesto, resultan prodigiosos? Pienso que lo más prodigioso sería encontrar claridad y no encontrar astucia <em>política</em> en este laberinto sin ventanas visibles (puede que, invisibles, existan) con marco moral y abiertas a la lógica.</p>
	<p align="justify">La persistencia de <em>El Mundo</em> en mostrar al Gobierno de Espa&ntilde;a como responsable del &quot;problema de las personas&quot;; la persistencia en no contemplar los componentes históricos y culturales, consuetudinarios y heredables, &iquest;es o no es una operación ideológica y, por tanto, una maniobra política?</p>
	<p align="justify">En la pág. 4 del mismo día 27, el Sr. J. L., desde <em>su</em> columna y mirando al pasado, se refiere a &quot;lo que me decían <em>entonces</em> Savater, Javier Marías y otras criaturas del aire <em>paisoso&quot;</em> (cursivas mías), reconfortándose, tras dos líneas, con &quot;lo mucho que, afortunadamente, ha cambiado Savater &#8230;&quot;, y a&ntilde;adiendo misteriosamente que &quot;el sectarismo <em>progre,</em> base de la legitimación de la política histórica discriminatoria, sigue incólume&quot;. &iquest;Será pues, pienso, el sectarismo <em>progre</em> y no el Gobierno el responsable del desaguisado?</p>
	<p align="justify">Pero lo portentoso incompresible es la opinión que sigue a &quot;incólume&quot;: &quot;Peor aún: sigue imperando (el <em>sectarismo progre,</em> está claro) <em>hasta en los manifiestos que combaten esa discriminación&quot;.</em> (Cursiva mía).</p>
	<p align="justify">Tras otra alusión a los &quot;simios&quot; de difícil interpretación, advierte el Sr. J. L., con desconsuelo, que &quot;La <em>Lengua Común</em> ha sido convertida automáticamente en &#8216;lengua castellana&#8217; o &#8216;castellano&#8217;. Y no sólo en EL PAÍS, que podría tomarse como arteria para llevar a portada la causa por la que a algunos viene linchándonos la jauría <em>prisaica</em> desde hace décadas&quot;. Y a&ntilde;ade: &quot;Hasta los medios más <em>antiprogres</em> han perpetrado ese cambio&#8230;&quot;. No tengo clave para este lenguaje; hago las citas a causa, precisamente, del atractivo de su impenetrabilidad. Impenetrabilidad para mí, quiero decir.</p>
	<p align="justify">Algo más arriba, el Sr. J. L. deja &quot;a otros menos machacados (&#8217;menos machacados&#8217;, se supone, que el Sr. J. L.) el estudio de la preponderancia izquierdista y la genuflexión (empiezo a notarme genuflexo, con lo mal que tengo la rodilla derecha) ante la izquierda de los distintos manifiestos en defensa de la libertad ling&uuml;ística (&#8230;), desde el primero, el de los 2.300, <em>hasta este último&quot;.</em> (Cursiva mía).</p>
	<p align="justify">No entiendo, pero cito porque me resulta hipnótico. &iquest;Qué mosca me habrá picado?, &iquest;el <em>tse-tse,</em> creador de sue&ntilde;os amarillos, o la tarántula visionaria, que el propio Kratevas Rizotomo, servidor <em>venéfico</em> de Mitrídates, mantenía en respeto?</p>
	<p align="justify">Dije y digo que el manifiesto era razonable. En su literalidad lo sigue siendo, pero ya no en sus potencias. Lo ha desconcertado la política enmascarada. Así que, Srs. ideólogos de <em>El Mundo, su</em> Manifiesto ha sufrido seria avería en <em>sus</em> propias manos. Lo siento, pero tengo que rectificar: NO. El manifiesto <em>ya no</em> es razonable.</p>
	<div align="justify">  <!-- ************* Tabla **************** --><!-- ************* Fin Tabla **************** --><!-- ************* Despiece **************** --><!-- ************* Fin Despiece **************** --><!-- TITLE --><!-- /TITLE --><!-- ROWS --><!-- /ROWS --><!-- ROW --><!-- /ROW --><!-- google_ad_section_end() --><!-- ***** Fin Cuerpo ***** -->                                                                                           <!-- ***** Pie de página ***** -->         </div>
	<div class="presentacion">
<div align="justify">           </div>
	<p align="right"> <strong>Antonio Gamoneda</strong>  </p>
           </div>
</div>
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	</item>
		<item>
		<title>El discurso de JUAN CARLOS MESTRE en la Fiesta de la Poesía de Villafranca del Bierzo</title>
		<link>http://farogamoneda.blogsome.com/2008/06/24/el-discurso-de-juan-carlos-mestre-en-la-fiesta-de-la-poesia-de-villafranca-del-bierzo/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Jun 2008 17:18:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>POEMAS de ANTONIO GAMONEDA</category>
	<category>Discursos</category>
	<category>Anécdotas</category>
	<category>Premios y reconocimientos</category>
	<category>Textos de JUAN CARLOS MESTRE / + Obra plástica</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	HOMENAJE A ANTONIO GAMONEDA  EN LA 42 FIESTA DE LA POESÍA DE VILLAFRANCA DEL BIERZO
	***
	DISCURSO DE JUAN CARLOS MESTRE
	(QUE ACTUÓ COMO MANTENEDOR)
	&nbsp;
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos vecinos y amigos de Villafranca, una ma&ntilde;ana como la de hoy de hace cuarenta a&ntilde;os yo era un muchacho que, apoyado en uno de estos árboles del jardín, escuchaba, sin entender [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<img width="334" vspace="10" hspace="10" height="250" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/MestreActo.jpg" /></p>
	<div align="center"><strong>HOMENAJE A ANTONIO GAMONEDA<br />  EN LA 42 FIESTA DE LA POESÍA DE VILLAFRANCA DEL BIERZO</strong></div>
	<div align="center">***</div>
	<div align="center"><strong>DISCURSO DE JUAN CARLOS MESTRE</strong></div>
	<div align="center"><strong>(QUE ACTUÓ COMO MANTENEDOR)</strong></div>
	<div align="center">&nbsp;</div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos vecinos y amigos de Villafranca, una ma&ntilde;ana como la de hoy de hace cuarenta a&ntilde;os yo era un muchacho que, apoyado en uno de estos árboles del jardín, escuchaba, sin entender exactamente lo que decían estas palabras: <em>No sólo el grano blanco va al molino, también los granos negros del silencio; también se hace el pan se hace la vida, de los heroicos huesos de los muertos</em>. Yo no sabía aún lo que era un héroe, pero el poeta que las pronunciaba se convirtió para mí, desde ese instante, en alguien que se acercaba a mi vida con algo conmovedor: palabras rozadas por el resplandor de otro mundo, monedas perdidas con las que no se podía comprar ninguna otra cosa que no fuese la intuición de un ángel, el valor simbólico de otra manera de estar en el mundo, la forma delicada de cuantos estrechamente vigilados por la locura, aún seguían pensando que <em>volar era el resultado de una intensa pasión, nunca de su práctica</em>.</div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquel poeta se llamaba <strong>Gilberto Nú&ntilde;ez Ursinos</strong>, y yo decidí aquella ma&ntilde;ana, ante la luz de su joven resplandor, parecerme en algo a su sombra. Yo tenía doce a&ntilde;os, junio de 1969, y fui su amigo hasta la primavera de 1972, en que decidió, voluntariamente, abandonar la republica de la imaginación donde vivía, cuando al otro lado del río sólo había peque&ntilde;as casas blancas llenas de palomas, gatos y flores que algún día fueron las semillas del paraíso. Fue el primer poeta que conocí, era amado por mucha gente de este pueblo, no menos que lo que él quería a los humildes, a los so&ntilde;adores, a los que hablaban solos por la calle y pensaban que la vida carecía de sentido sin resistencia al mal. Vivía sólo, con un gato al que llamaba Parsifal, y un aparato de radio con el que aprendía idiomas sintonizando emisoras extranjeras. Un milagro que sólo sucede una vez cada cincuenta a&ntilde;os cuando pasa sobre los valles el cometa de la iluminación y convierte en vino de dulzura la amargura de los pozos. </div>
	<div align="justify">
	<p>  <img width="182" vspace="10" hspace="10" height="244" border="0" align="left" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/mestreblog.jpg" />&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Villafranca había un cine, y la gente iba a ver películas en blanco y negro en las que los actores lloraban lágrimas de colores. Aquel invierno nevó como nunca antes había nevado. Por las calles habían pegado carteles con la cara de Franco, y todo parecía indicar que el referéndum de aquel caudillo lo que pretendía era obsequiarnos otros veinticinco a&ntilde;os de paz. La cosa estaba como para regalos. Habían subido una peseta el precio de las entradas al cine, el cine, el único psicoanalista a mano que ha tenido Villafranca desde la invención de la Vía Láctea. Y el poeta Gilberto Ursinos, como oscura silueta de mendigo que borrase las sombras de la noche, organizó una huelga. Nadie entró en el Teatro Villafranquino durante dos meses, la gente se ponía un alfiler en la solapa con versillos satíricos pidiendo la derogación de la medida: </div>
	<div align="justify"> <br />
<blockquote><em>Sin pan ni cine, </em><br />  <em>el pueblo se define. </em><br />  </blockquote>
  </div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Algún lumbreras local pensó que aquello apuntaba hacia el general y Gilberto Ursino terminó siendo detenido por la Guardia Civil. Pero la gente de esta villa, actores secundarios de la historia que no hubieran movido un dedo por un virrey o un marqués, se fue hasta el cuartel a decirle al sargento que en este pueblo no se podía meter preso a un poeta. Así que Gil continúo haciendo barcos de papel a los que ponía bellos nombres de muchachas y los seguía con lánguida mirada hasta que se perdían en la lejanía de las aguas discretamente crecidas del Burbia. Nunca llegaron cartas de respuesta, las ilusiones por aquel entonces eran fugitivas como las ardillas y el tiempo de la juventud, como todo amor que termina, un cementerio de abrazos.</div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gil escribía versos con los jilgueros que anidan en los molinos abandonados, escribía tristeza. Era un joven hecho con la harina generosa de la inteligencia, bueno como un padrenuestro, y a la larga eso entristece. Así que decidió salirse de aquella mala película que era la Espa&ntilde;a de 1972. Fue un domingo, como hoy, de finales de la primavera, cuando yo lo vi cruzar por última vez el puente de la vida. Alrededor de su muerte había una multitud sobrecogida. Eran a&ntilde;os difíciles de creer, pero don <strong>José Valcárcel</strong> igual obligó al párroco a tocar las campanas. <strong>Lita</strong> cerró el Bar Pe&ntilde;a. Hacía sol como en los primeros días del Génesis, y la gente lanzaba claveles rojos al paso del féretro. Y Gil, Gilberto Ursino, escuchó por primera vez, ya en la muerte, aquel aplauso, aquel único y unánime aplauso con el que tantos despedían su mágica y trágica vida. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay cosas, queridos amigos, que o uno las entiende de ni&ntilde;o o ya nunca más podrá entenderlas. Yo no entendí aquella muerte, así que pensé: todo esto tiene que ser una equivocación. No entendí porqué aquel hombre que escribía versos que ayudaban a salvar del dolor a otros, había vivido anclado en la secreta angustia del sufrimiento, no entendí porqué detrás de su alegre inteligencia brotaba un persuasivo manantial de dolor. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Perdimos al poeta y en nuestro peque&ntilde;o universo natal entraron las nieblas de la rutina y el dulce oto&ntilde;o se volvió más desolado. Sin poeta se acabaron muchas conversaciones, dejaron de abrirse muchos libros, nos cerraron la estación de ferrocarril, luego se llevaron el juzgado, a&ntilde;os después hasta intentaron quitarnos el río. Una villa puede no tener andenes de los que partan al alba locomotoras, incluso no debería tener cárcel ni lugar donde la gente ande enzarzada con pleitos, pero un pueblo como este ha de tener una escuela, un río y un poeta amigo de las palabras que se ense&ntilde;an a escribir en las escuelas, alguien amigo de los ríos que se llevan las palabras que no caben ya en la inocencia de los pupitres. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo no entendí más que lo que pude entender, no importa, <em>algún día</em>, escribió <strong>Walter Benjamin</strong>, <em>lo que ahora no es comprendido será entendido con la misma facilidad con que entienden los ni&ntilde;os el lenguaje de los pájaros la ma&ntilde;ana de los domingos</em>. Es domingo, y sé que entenderéis, queridos amigos, porqué os he contado esta historia. A veces la vida no nos da más que una oportunidad para poderle agradecer a alguien todo cuanto uno le debe. Acaso sea esta la mía, la ocasión que ha esperado durante cuarenta a&ntilde;os aquel ni&ntilde;o apoyado en el árbol. He pensado muchas veces qué hubiera sido de mí si no hubiese conocido a Gilberto, a lo mejor estaría labrando la tierra, trabajando en un banco o repartiendo panecillos por las calles de este pueblo. Hay mucha gente que ha labrado la tierra y que trabaja en un banco y se levanta al alba para hacer pan y que ha sido feliz. Y hay otras personas a las que alguien, en el estricto azar de alguna ley invisible, les ha hecho un encargo y, entonces, ya nunca serán felices si no pueden cumplirlo.</div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo te agradezco Gilberto Ursinos, aquellos versos que crearon conducta entre mi generación: <em>&hellip; combate y se valiente, se sano ante el dolor y ante el fracaso. No importa lo que hagas si lo haces en nombre del amor y de lo humano</em>. Y te agradezco la ca&ntilde;a de pescar relámpagos en el arroyo ilegal de la belleza, haber jugado la partida con la gente de este pueblo que no ha tenido más fortuna que la de la fraternidad, y te agradezco el peque&ntilde;o paquete de libros que me dejaste, atado con una cuerda de bramante azul, la víspera de irte, también aquellas últimas palabras que posaste en mi cabeza como un mandato para siempre: <em>Algún día, Mestre, yo volveré a ser ni&ntilde;o y los espejos se llenarán de peces</em>.</div>
	<div align="justify">
	<p>  <img width="235" vspace="10" hspace="10" height="176" border="0" align="right" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/MestreGamoespald.jpg" />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos amigos, nadie que con afecto pueda y deba ser recordado morirá jamás. De los materiales de la memoria está hecha la poesía, de las voces de cuantos sin saberlo sostuvieron con brazos anónimos el peso del universo. Se dice, a veces, que los poetas somos personas desagradables y algo de razón hay en ello. Los poetas son testigos, y eso no siempre suele ser del agrado de todos. Un testigo es un individuo incómodo, a pesar de que nunca vaya a declarar contra nadie, el poeta es un testigo que no acusa, pero cuyas palabras testimonian verdad ante el tribunal donde no se sentencia castigo del tiempo futuro. Y eso ya lo aprendí de adolescente, aquí, precisamente en este jardín, y no lo olvidé nunca. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo tenía catorce a&ntilde;os, era un rapaz del <em>otro lado</em>, del barrio de La Cabila, de la familia de los <strong>Mestre</strong> y los <strong>Migueluchos</strong>, nieto de sastre y panadero. Mi madre me ense&ntilde;ó a leer antes de ir a la escuela, pero no había libros en mi casa, así que empecé a leer la Hoja Parroquial y los prospectos de los medicamentos como si leyera a Cervantes. Han pasado los a&ntilde;os y los siete ríos de la vida llevándose el afecto de tanta gente que nos quiso. Permanece su poesía, es decir, permanece la justicia de su memoria <em>dando testimonio de cómo entre los hielos abre el amor sus minas imborrables</em>. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, son versos de <strong>Antonio Pereira</strong>, son las palabras fundadoras del hijo del ferretero, del más joven entre los patriarcas del amanecer. El Perfecto Maestro si en nuestra villa hubiera logia para los que escriben en el aire la historia que leerán los ojos de aquellos que aún no han nacido. Los que nos sentimos próximos a la conmovedora peripecia humana de las personas sencillas, sabemos que cada relato de Pereira contiene más sabiduría por sílaba cuadrada que todos los legajos juntos de la tan dudosa como abundante épica nobiliaria. Adiós carromatos de virreyes, bienvenidos ciudadanos en bicicleta a las bellas crónicas de la otra realidad del mundo. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Nadie es más que nadie si no hace más que nadie, escribió <strong>Cervantes</strong>, el mismo que nos recordaba que aprender a ser libres es aprender a sonreír. Antonio Pereira ha hecho más libre a un pueblo que rescatado entre las paradojas de la noche se ha convertido en luz de la leyenda. Y lo ha hecho con la ternura de sus palabras, sin levantarle la voz a nadie, sin disputarle a nadie un lugar en las cofradías del mundo. Quién si no él, el poeta de la seda y el hierro, nos ha hecho más digno sitio en los mapas eternos de las entra&ntilde;ables geografías de la imaginación. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Un joven poeta inglés, el inmenso <strong>John Keats</strong>, hermano espiritual de nuestro romántico <strong>Enrique Gil y Carrasco</strong>, en respuesta a un amigo que le preguntó qué era para él un poeta, respondió: <em>poeta es aquella persona que en presencia de otro se considerará siempre su igual, sea este el rey o el más pobre del clan de los mendigos</em>. Eso ha sido y es Antonio Pereira, un narrador excepcional, un poeta que ha escrito poemas conmovedores, el hombre en el que se cumple al&nbsp; máximo aquella sentencia de <strong>Pound</strong> según la cual, es imposible escribir un buen poema si no se es antes una mejor persona. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; A <strong>Tonino Guerra</strong>, el genial guionista de <strong>Federico Fellini</strong>, le escuché decir que el poeta es quien se quita el sombrero ante un cerezo en flor. A <strong>Nicanor Parra</strong> que era un bailarín al borde del abismo. No podría nombrar a tantos para quienes un libro de poemas es un una caja de herramientas al servicio de la conciencia de los hombres. La poesía que cura las heridas producidas a la dignidad por los gritones dogmáticos. Con razón la palabra dignidad suele provocar risa sobre todo en aquellos que no la tienen. Todo verdadero poeta, pensaba <strong>Unamuno</strong>, es un hereje, <em>y el hereje es el que se atiene a postceptos y no a preceptos, a resultados y no a premisas, a creaciones, o sea poemas, y no a decretos, o sea dogmas</em>. No ha importado la burla de la publicidad vergonzosa del mundo, no ha importado la calumnia del silencio, <strong>Lorca</strong> conocía la única vocal que tienen los animalitos en su vocabulario, y habló por y para las multitudes; <strong>Gonzalo Rojas</strong> vivió en el exilio de los renegados pero abrió a cada torturado un camino a las estrellas. So&ntilde;ar sigue siendo es el oficio del poeta. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos amigos, todos hemos tenido sue&ntilde;os. El mío fue sencillo y ya ha sido cumplido. <em>La belleza no es un lugar donde van a parar los cobardes</em>. He amado este verso de <strong>Antonio Gamoneda</strong> desde mi adolescencia. Un poeta que lo ha significado todo en la repoblación espiritual de mi vida, en los valores que han hecho de la resistencia estética contra el autoritarismo una conducta civil, la creencia de que el arte no es una categoría superior del conocimiento humano, ni de la que son portadores sólo unos pocos, sino algo inherente, misteriosamente intrínseco, a la condición y la responsabilidad humana. He aprendido sus poemas de memoria, he orado con ellos, me han salvado de la desolación y me han devuelto la esperanza en épocas de dificultad. </div>
	<div align="justify"> <br />
<blockquote>Esta es la tierra, donde el sufrimiento<br />  es la medida de los hombres. Dan <br />  pena los condes con su fiel faisán<br />  y los cobardes con su fiel lamento.</p>
	<p>  La belleza nos sirve de tormento<br />  y la injusticia nos concede pan.<br />  Un día brindaréis por los que habrán<br />  convertido el dolor en fundamento.</p>
	<p>  Los que vivimos para dar alcance<br />  a tan inmensa luz que hoy no podría<br />  un dios mirarla sin quedarse ciego,</p>
	<p>  aún tendremos que agotar el lance:<br />  arrojar al silencio la agonía<br />  como quien tira el corazón al fuego.<br />  </blockquote>
 </div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify"> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Son versos del más grande poeta, no sólo para mí, ya no sólo entre nosotros, de la lengua castellana. El poeta al que hemos seguido, como una baliza en medio de la tormenta, hacia la restauración del tiempo de los borrados, de los perseguidos, de los imposibilitados por tener razón. Alguien para el que ninguna palabra de homenaje estará ya a la altura de lo que significa pronunciar su nombre: <strong>Antonio Gamoneda</strong>.</div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; He sido testigo de la gravitación de sus palabras en épocas ominosas, cuando aquí y al otro lado del mar, en la asambleas de los utópicos, en la restitución de los sindicatos, en la ferocidad de las cárceles, en aulas&nbsp; y calles y reabiertas alamedas, fueron sus palabras una <em>sublevación inmóvil</em> contra la tiranía, la <em>descripción de la mentira</em> que ante las puertas entornadas de la aurora nombraron las heridas del hombre contra el hombre. No tiene nada de extraordinario que hoy, esta ma&ntilde;ana, el pueblo de Villafranca le rinda homenaje, hace muchos a&ntilde;os que este pueblo acoge y se ha sentido acogido en el corazón extraordinario de su tan generosa como radical verdad.</div>
	<div align="justify"> <br />
<blockquote>Cuando yo tenía catorce a&ntilde;os<br />  me hacían trabajar hasta muy tarde.<br />  Cuando llegaba a casa, me cogía<br />  la cabeza mi madre entre sus manos. </p>
	<p>  Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra<br />  y los gritos de mis camaradas en el soto<br />  y las hogueras en la noche<br />  y todas las cosas que dan salud y amistad<br />  y hacen crecer el corazón.</p>
	<p>  A las cinco del día, en el invierno,<br />  mi madre iba hasta el borde de mi cama<br />  y me llamaba por mi nombre<br />  y acariciaba mi rostro hasta despertarme.</p>
	<p>  Yo salía&nbsp; a la calle y aún no amanecía<br />  y mis ojos parecían endurecerse con el frío.</p>
	<p>  Esto no es justo, aunque era hermoso<br />  ir por las calles y escuchar mis pasos<br />  y sentir la noche de los que dormían<br />  y comprenderlos como a un solo ser,<br />  como si descansaran de la misma existencia,<br />  todos en el mismo sue&ntilde;o.</p>
	<p>  Entraba en el trabajo. <br />  La oficina<br />  olía mal y daba pena. <br />  Luego, <br />  llegaban las mujeres.<br />  Se ponían<br />  a fregar en silencio.</p>
	<p>  Veinte a&ntilde;os.<br />  He sido escarnecido y olvidado.<br />  Ya no comprendo la noche<br />  ni el canto de los muchachos sobre las praderas.<br />  Y, sin embargo, sé<br />  que algo más grande y más real que yo<br />  hay en mí, va en mis huesos.</p>
	<p>  Tierra incansable,<br />  firma <br />  la paz que sabes.<br />  Danos <br />  nuestra existencia a<br />  nosotros <br />  mismos. <br />  </blockquote>
  </div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Versos de un poema de Gamoneda en el que está cifrada no sólo la suya, sino la memoria colectiva de tanta gente de este país. Yo también tuve catorce a&ntilde;os, no me hicieron trabajar hasta muy tarde, pero Gilberto Ursinos me regaló antes de irse este librito. A él le está dedicado: &ldquo;<em>A Gilberto Ursinos. Compa&ntilde;ero vertical en la poesía que avanza&rdquo;</em>, y está firmado por Antonio Gamoneda. Es <em>Sublevación Inmóvil</em>, en la edición de Adonais de 1960, lleva casi cuarenta a&ntilde;os conmigo, es mi evangelio y mi mandato, es el primero de sus&nbsp; libros, y cada vez que lo abro me extiende una escalerilla de invisibles pelda&ntilde;os para descender a la misericordia, a esa otra parte del mundo donde los derechos pendientes de ser ejercidos son la tensión moral de la conciencia entre lo bello y lo justo. Son los hijos desgajados del dolor de Espa&ntilde;a, es el tren en el que los campesinos viejos y los mineros jóvenes regresan al porvenir desde el corazón de la tierra:</div>
	<div align="justify"> <br />
<blockquote><em>&hellip;el único digno de los cantos antiguos, la única poesía, (&hellip;) la que calla y aún ama este mundo, esta soledad que enloquece y despoja. </em><br />  </blockquote>
  </div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amistad de Antonio Gamoneda ha estado sobre nosotros c<em>omo una madre sobre su peque&ntilde;o que sue&ntilde;a con cuchillos</em>. Su poesía nos ha protegido, en sus palabras ha encontrado refugio el desesperado ser humano que al amanecer, armado de una ardiente paciencia, aún espera entrar en las esplendidas ciudades prometidas por la profecía de <strong>Rimbaud</strong>, el vidente. Elogio la indefinible libertad de Antonio Gamoneda, el radical descentramiento de cuanto ha supuesto la alta conciencia de su poesía como ruptura con la lógica del saber; la ética que frente a los actos de fuerza que pretenden representar <em>lo que solo es</em>, aspira al arte de <em>cómo debería ser </em>el universo significante de la duración en el tiempo de la dignidad humana. </div>
	<div align="justify">
	<p>  <img width="289" vspace="10" hspace="10" height="217" border="0" align="left" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/PereiraUrsulaAngelines.jpg" /></div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hace cuarenta a&ntilde;os yo era una sombra apoyada en un árbol. Ahora sigo siendo otra sombra apoyada en el mismo árbol de entonces. Estos hombres, estos poetas en cuyas raíces yo me reconozco, fueron los primeros encantamientos del destino. La harina del horno de mi padre, las primeras letras que me ense&ntilde;ó <strong>Esperancita Mestre</strong> en el silabario de las noches de invierno, la sonrisa que sigue manteniendo inmaculada y pura más allá de la muerte <strong>Gilberto Ursinos</strong>. Es la delicadeza que se acerca como estrella de puntillas a los ojos del astrónomo <strong>Antonio Pereira</strong>. Es la poesía que derramaba a manos llenas <strong>Ramón Carnicer</strong> cuando por las alturas de La Cabrera espantaba los tábanos de la miseria con la tinta sabia de su árbol erigido ya sobre la memoria del buen antepasado. Es la poesía centenaria de <strong>Victoriano Crémer</strong>, arrancándole los cerrojos a la casa de Caín, llevando una copa de agua a los sufrientes bajo las flores anarquistas del a&ntilde;o de la melancolía. Es la consolación moral, el coraje civil de los lenguajes con los que <strong>Antonio Gamoneda</strong> ha hecho más habitable, más radicalmente necesario el más bello de los pensamiento del mundo, la voz imprescindible de la poesía que ante los turbios legisladores del universo, reclama, exige ante los deberes para con el infinito, el derecho a desobedecer. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Y desobedecer la costumbre es la poesía, en palabras de <strong>Saint John-Perse</strong>. Desobedecer los dictados de una sociedad basada en la idolatría a las repugnantes escamas litográficas, como llamaba <strong>Baudelaire</strong> al dinero. Desobedecer al sistema que ha hecho culto de la atrocidad de la guerra y obliga a vivir en condiciones de esclavitud a tres cuartas partes de la humanidad. Desobedecer es no olvidar, como nos recuerda <strong>Walter Benjamin</strong>, que <em>el botín supremo de los amos no es la plusvalía, el botín supremo de los amos es la cultura</em>. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; No hablo de una poesía social, hablo de los lenguajes insumisos que en alianza con la aspiración de todos los seres humanos a la felicidad, no sólo cambien la realidad de sitio, sino que ayuden a transformar y nos adelanten los significados del porvenir. Todo lo que existe fue alguna vez imaginado, escribió <strong>H&ouml;lderlin</strong>, y ese es el prodigioso desafío de la confianza en la poesía que siempre nos llevará más lejos que el miedo de su ausencia. Es lo sagrado, sea lo que sea lo sagrado para cada uno de nosotros. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Vecinos y amigos de mi pueblo, <em>la poesía es verdad, la verdad es belleza</em>, sigue gorjeando por las alamedas el príncipe de los valles, el inmortal ruise&ntilde;or de <strong>Keats</strong>, los pájaros de la consolación que no han nacido para morir. Es legítimo a la poesía cantar la obra del jardinero y también desatar los pies a los convictos, es legítimo descifrar el lenguaje de las rosas y oponerse a la crueldad de los tiranos. Escribió <strong>Oscar Wilde</strong> que la sociedad perdona con mayor frecuencia al criminal pero no perdona nunca al so&ntilde;ador. Alguien dijo que el arte en un pueblo religioso produce reliquias, en un pueblo guerrero, trofeos, en un pueblo burgués, artículos de consumo. Sólo un pueblo de ciudadanos libres puede producir palabras en libertad, es decir, poemas, la voz sin boca del que dice soy inocente, tengo hambre, no me mates. Palabras, palabras civiles para después del tiempo, como proclamara en este mismo lugar, hace unos a&ntilde;os, el profeta laico, aquel ser literalmente irrepetible que fue <strong>Rafael Pérez Estrada</strong>.</div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos amigos, vecinos de este amado pueblo de Villafranca, soy el hijo de <strong>Emilio</strong> el panadero. Conocéis a mi padre, conocisteis a mis abuelos, vivieron en estas calles y como vosotros fueron gente honrada. Este es un pueblo de gente honrada, y la honradez es el primer compromiso que tienen las palabras con las ideas de las cuales son portadoras. No hablo de ejemplaridad, pero sí de la conducta de las palabras en alianza con la imaginación, el arte, la poesía, el mayor placer que el ser humano se ha dado a sí mismo, para decirlo con la misma expresión que compartieron <strong>Walt Whitman</strong> y <strong>Carlos Marx</strong>. No tengamos temor a las palabras, a la voz ancestral que pronunció en Galilea el <em>Salmo de los Bienaventurados</em> e inspiró casi dos mil a&ntilde;os después la <em>Declaración Universal de los Derechos Humanos</em>. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Vengo de la misma escuela a la que fueron vuestros hijos, jugué de ni&ntilde;o con ellos en estas calles, conocí a toda la gente que nos quiso. Poco más hay que saber para darse cuenta de porqué hablaros así ha sido esta ma&ntilde;ana mi única posibilidad. Creo en la poesía porque he creído en vosotros, en el desconocido que silba en el bosque y en los campaneros que tocan las campanas en septiembre como si las volteara <strong>Mozart</strong>. Creo en la poesía de los que no han tenido que leer a <strong>Heideger</strong> para darse cuenta de cuál es su imprescindible necesidad en épocas de penuria. Creo en los alegres bebedores del atardecer y los giratorios amantes por los cielos de <strong>Chagall </strong>donde las vacas azules tocan el violín para los que no tuvieron una segunda oportunidad sobre la Tierra. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo en la certeza que asistió a los desaparecidos, las víctimas civiles de la historia que se seguirán levantando de las cunetas para volver a podar las vi&ntilde;as. Creo en ti, Poesía, hojas de hierba, caravana de los titiriteros. Música del hojalatero sobre la partitura del cobre, herreros en la fragua del trueno, silbato del que trae cartas que abrazan a los hermanos y hacen llorar a las madres. Creo en las intensas voces del recuerdo, los que madrugaban para ir a las ferias, el herrador de caballerías, los que siembran colina, la familia de los músicos y los tipógrafos de la plaza. Creo en el retratista de la inexistencia y en el fotógrafo de la nieve. En los alquimistas del vino y quienes sulfatan los cerezos. Sigo creyendo en <strong>Norberto Beberide</strong>, que tenía una máquina para hablar con los espíritus; en <strong>Paco Pérez Caramés</strong>, que trataba de usted a las flores y las piedras se apartaban de los caminos para dejarlo pasar. Recuerdo al que discutía en latín con los caballos, al hijo del guardabosques, a los carpinteros, a los que vendían pa&ntilde;os para el bautizo y las bodas y el luto. Recuerdo a <strong>Basís</strong> que explicaba a los muchachos las películas antes de entrar al cine, a <strong>Món</strong> que estará construyendo catedrales en el Paraíso. Recuerdo a <strong>Ninguén</strong> cantando como el agua de los ríos y a <strong>Gelo Marvá</strong>, presidente del senado de los so&ntilde;adores. </div>
	<div align="justify">
	<p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp; Es hora de terminar, el poeta es un taxista que lleva a la gente donde la gente quiere ir, alguien que ayuda a los demás a vivir su propia vida. La poesía está ahí para ennoblecer, para dignificar la condición humana. Es la vida, como escribió <strong>Cummings</strong>, que antes o después, venga siempre las ofensas de los hombres con las salvas de la primavera. Esa también es la mejor razón por la que habrá merecido la pena vivir. Lo escribió <strong>Gamoneda</strong>: </div>
	<div align="justify"> <br />
<blockquote>&ldquo;Un mismo canto pide /la justicia y la / belleza. Sea la luz /un acto humano. Se puede/ morir por esta /libertad.&rdquo; <br />  </blockquote>
 </div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify"> Muchas gracias. </div>
	<div align="center">&nbsp;<img width="351" vspace="10" hspace="10" height="263" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/gamoame.jpg" /></div>
	<div align="right">&nbsp;</div>
	<div align="right"><em>Villafranca del Bierzo, 22 de junio, 2008 </em>  </div>
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	</item>
		<item>
		<title>Poema de GAMONEDA y grabado de JUAN CARLOS MESTRE en la carpeta &#8216;Extravío en la luz&#8217;</title>
		<link>http://farogamoneda.blogsome.com/2008/06/24/poema-de-gamoneda-y-grabado-de-juan-carlos-mestre-en-la-carpeta-extravio-en-la-luz/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Jun 2008 17:17:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>POEMAS de ANTONIO GAMONEDA</category>
	<category>Bibliografía</category>
	<category>Noticias</category>
	<category>Textos de JUAN CARLOS MESTRE / + Obra plástica</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	MANOS
	Sacudí la ceniza de mis párpados,
	busqué el día en el interior de la noche y, sí, se abrió en mí.
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<img width="291" vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" title="Uno de los grabados de JUAN CARLOS MESTRE para la carpeta 'Extravío en la luz', de Gamoneda" style="cursor: -moz-zoom-in;" alt="Uno de los grabados de JUAN CARLOS MESTRE para la carpeta 'Extravío en la luz', de Gamoneda" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/Mestre.jpg" /></p>
	<p align="center"><strong>MANOS</strong></p>
	<p>Sacudí la ceniza de mis párpados,</p>
	<p>busqué el día en el interior de la noche y, sí, se abrió en mí.</p>
	<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  /Era como ser y no ser.</p>
	<p>Descansé de mí mismo</p>
	<p>hasta que mis venas se vaciaron en la luz.</p>
	<p>Me acerqué a las materias visitadas por cuchillos, a las que gritan</p>
	<p>&nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  /hasta despertar el corazón</p>
	<p>y aún sentí la pulsación del hierro y la pasión de máquinas</p>
	<p>&nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  /enloquecidas en la inmovilidad.</p>
	<p>En la pausa mortal, una vez más,</p>
	<p>pasaron lentamente sobre mí tus manos.</p>
	<p align="right">&nbsp;&nbsp; <a href="http://islakokotero.blogsome.com/category/antonio-gamoneda/" target="_blank"><strong>ANTONIO GAMONEDA</strong></a> </p>
	<div align="right">(De la carpeta <a href="http://islakokotero.blogsome.com/go.php?http://islakokotero.blogsome.com/2008/03/07/convocatorias-7-m-y-10-m-fernando-menendez-y-antonio-gamoneda-en-merida/" target="_blank">&lsquo;Extravío en la luz&rsquo;</a>, editada por la Escuela de Arte de Mérida, con poemas de ANTONIO GAMONEDA, grabados de <strong><a href="http://islakokotero.blogsome.com/go.php?http://www.juancarlosmestre.com/" target="_blank">JUAN CARLOS MESTRE</a></strong> y textos de AMELIA GAMONEDA) </div>
]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>&#8216;Sucesos&#8217;, de ANTONIO GAMONEDA, con grabado de MESTRE</title>
		<link>http://farogamoneda.blogsome.com/2008/06/24/sucesos-otro-poema-inedito-de-antonio-gamoneda-con-ilustracion-de-mestre/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Jun 2008 16:16:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>POEMAS de ANTONIO GAMONEDA</category>
	<category>Textos de JUAN CARLOS MESTRE / + Obra plástica</category>
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		<description><![CDATA[	 
	SUCESOS&nbsp;
	Cuando del corazón surge un grito amarillograndes sargas se extienden sobre rostros amados.Me dicen que ya es tarde y que el pastor de sombrases ahora obediente a manos invisibles.
	En nosotros ha entrado una serpiente ciega.Ya nadie ama ni sonríe.
	Un huracán de signos avanza inútilmente.Las últimas mentiras se disfrazan de invierno.
	Alguien entra descalzo a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center"><img width="290" vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/otroMEstre.jpg" alt="Grabado de JUAN CARLOS MESTRE para la carpeta 'Extravío en la luz' de Gamoneda" style="cursor: -moz-zoom-in;" title="Grabado de JUAN CARLOS MESTRE para la carpeta 'Extravío en la luz' de Gamoneda" /> </p>
	<p align="center"><strong>SUCESOS</strong>&nbsp;</p>
	<p>Cuando del corazón surge un grito amarillo<br />grandes sargas se extienden sobre rostros amados.<br />Me dicen que ya es tarde y que el pastor de sombras<br />es ahora obediente a manos invisibles.</p>
	<p>En nosotros ha entrado una serpiente ciega.<br />Ya nadie ama ni sonríe.</p>
	<p>Un huracán de signos avanza inútilmente.<br />Las últimas mentiras se disfrazan de invierno.</p>
	<p>Alguien entra descalzo a la fosa de los números,<br />alguien está anudando las cuerdas del olvido.</p>
	<p>Los hay que cantan lívidos al borde del suicidio<br />y los más silenciosos copulan sin esperanza.</p>
	<p>Un paso más allá todo es inexistencia;<br />todo se explica en el no ser.</p>
	<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  Ya veo<br />la turba incandescente. Van a venir muy pronto<br />los reptiles del llanto.</p>
	<p>Alguien está gritando cercado por la púrpura.<br />Alguien abre despacio la mirada sabiendo<br />que en su córnea se esconden las cifras terminales<br />y que su pensamiento<br />no es más que una costumbre que precede a la muerte.</p>
	<p>En la calcinación, un perro sangra<br />rodeado de ausentes. Bajo miradas frías<br />el perro se convierte en azul para siempre.</p>
	<p>Cunden fétidas rosas; sus pétalos cansados<br />descienden a mis manos. Silenciosas, se acercan<br />las madres que no olvidan.</p>
	<p>Frutos enloquecidos<br />se unen a los restos desprendidos del fósforo<br />y a las últimas sílabas, a las incomprensibles</p>
	<p>En la hora imposible despertará el durmiente;<br />como un cuchillo negro te mirarán sus ojos.<br />Vas a quedarte solo. Tu cuerpo tendrá frío<br />desnudo para siempre, desnudo hasta los huesos.</p>
	<p>Acepta tu extravío, entrégate a la luz:<br />la luz es el comienzo de la causa invisible.</p>
&nbsp;&nbsp;  ANTONIO GAMONEDA (De la carpeta <a target="_blank" href="http://islakokotero.blogsome.com/go.php?http://islakokotero.blogsome.com/2008/03/07/convocatorias-7-m-y-10-m-fernando-menendez-y-antonio-gamoneda-en-merida/">&lsquo;Extravío en la luz&rsquo;</a>, con grabados de JUAN CARLOS MESTRE)
</p>
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	</item>
		<item>
		<title>15 de Mayo: Lectura poética en el Ateneo Republicano de Valladolid</title>
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		<pubDate>Sat, 10 May 2008 01:09:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>POEMAS de ANTONIO GAMONEDA</category>
	<category>Agenda</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	&nbsp;
	* * *&nbsp;
	&nbsp;
	 
	&nbsp;
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<img width="416" vspace="10" hspace="10" height="286" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/GA2.jpg" alt="Lectura de Antonio Gamoneda en el Ateneo Republicano de Valladolid" title="Lectura de Antonio Gamoneda en el Ateneo Republicano de Valladolid" /></p>
	<p align="center">&nbsp;<img vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/GA1.jpg" /></p>
	<p align="center">* * *&nbsp;</p>
	<blockquote><p align="center">&nbsp;<img border="0" src="http://farogamoneda.blogsome.com/images/GA4.jpg" alt="http://farogamoneda.blogsome.com/images/GA4.jpg" /></p></blockquote>
	<p align="center"><img vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/GA3.jpg" alt="Nota biográfica de Antonio Gamoneda" title="Nota biográfica de Antonio Gamoneda" /> </p>
	<p align="center">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Fotos / Gelman y Gamoneda en León, el pasado 25 de abril</title>
		<link>http://farogamoneda.blogsome.com/2008/05/07/fotos-gelman-y-gamoneda-en-leon-el-pasado-25-de-abril/</link>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 22:02:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>Anécdotas</category>
	<category>Noticias</category>
	<category>Textos de JUAN GELMAN (y sobre J. Gelman)</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	&nbsp;
	&nbsp;
	En la foto superior, Antonio Gamoneda acompa&ntilde;a a Juan Gelman, que atiende a los periodistas leoneses en el Ayuntamiento de la ciudad, minutos antes de protagonizar un encuentro poético en un salón de actos abarrotado de público. En la imagen central, los dos poetas con la concejala de Cultura, al fondo, durante el recital. Sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<img vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/GamoGel2.jpg" /></p>
	<p align="center">&nbsp;<img vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/GamoGel3.jpg" /></p>
	<p align="center">&nbsp;<img vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/GamGel1.jpg" /></p>
	<p align="justify">En la foto superior, <strong>Antonio Gamoneda</strong> acompa&ntilde;a a <strong>Juan Gelman</strong>, que atiende a los periodistas leoneses en el Ayuntamiento de la ciudad, minutos antes de protagonizar un encuentro poético en un salón de actos abarrotado de público. En la imagen central, los dos poetas con la concejala de Cultura, al fondo, durante el recital. Sobre estas líneas, Gelman y Gamoneda en un cómplice apretón de manos.</p>
	<div align="right">Las fotos son de <strong>ROBERTO GÓMEZ MARTÍN</strong></div>
]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Fotos / El poeta en la Casa de Cultura de Villamayor de Armuña (Salamanca)</title>
		<link>http://farogamoneda.blogsome.com/2008/05/04/el-poeta-en-la-casa-de-cultura-de-villamayor-salamanca/</link>
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		<pubDate>Sun, 04 May 2008 18:46:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>Anécdotas</category>
	<category>Premios y reconocimientos</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	Inauguración de la Casa de la Cultura de Villamayor  de Armu&ntilde;a (Salamanca), que lleva el nombre de Antonio Gamoneda, el pasado 21 de abril de 2008. 
	En la imagen, de izquierda a derecha: Felipe  Nu&ntilde;ez, filósofo, poeta y vecino de Villamayor; Elena Diego, alcaldesa de  Villamayor; José Ramón&nbsp;Alonso, rector de la Universidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<img width="368" vspace="10" hspace="10" height="207" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/villamayor%201.jpg" style="cursor: -moz-zoom-in;" /></p>
	<div align="justify">Inauguración de la <strong>Casa de la Cultura de <a target="_blank" href="http://www.aytovillamayor.org/">Villamayor  de Armu&ntilde;a (Salamanca)</a></strong>, que lleva el nombre de <strong>Antonio Gamoneda</strong>, el pasado 21 de abril de 2008. </div>
	<div align="justify">En la imagen, de izquierda a derecha: <strong>Felipe  Nu&ntilde;ez</strong>, filósofo, poeta y vecino de Villamayor; <strong>Elena Diego</strong>, alcaldesa de  Villamayor; <strong>José Ramón&nbsp;Alonso</strong>, rector de la Universidad de  Salamanca; <strong>Antonio Gamoneda</strong> y&nbsp;el profesor de violonchelo de la <a href="http://www.escuelamusicavillamayor.eu" target="_blank">Escuela Municipal de Música de Villamayor</a>, en el salón de actos de la Casa de Cultura.</div>
	<p align="center">&nbsp;<img width="295" vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/villamayor%202.jpg" style="cursor: -moz-zoom-in;" /></p>
	<div align="justify">En la imagen, la concejala de Cultura, <strong>Cándida Ejido</strong>, le entrega a Antonio Gamoneda una escultura en piedra de <strong>David de la Mano</strong>, escultor natural de Villamayor. </div>
	<p align="center"><img width="379" vspace="10" hspace="10" height="300" border="0" align="middle" title="Antonio Gamoneda en la Casa de Cultura de Villamayor. La foto es de Amelia Gamoneda" style="cursor: -moz-zoom-in;" alt="Antonio Gamoneda en la Casa de Cultura de Villamayor. La foto es de Amelia Gamoneda" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/villamayor%203.jpg" /></p>
	<p align="center">Antonio Gamoneda junto a la escultura de David de la Mano. </p>
	<p align="center">(Las fotos son de Amelia Gamoneda y Fernando Sanz Santacruz) </p>
	<p align="center"><a target="_blank" href="http://www.tribuna.net"><img width="294" vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" title="Gamoneda en la portada del Tribuna de Salamanca" style="cursor: -moz-zoom-in;" alt="Gamoneda en la portada del Tribuna de Salamanca" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/portadneda1.jpg" /></a></p>
	<p align="center">Portada de Tribuna de Salamanca, el 22 de abril de 2008.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>&#8216;Antonio Gamoneda: límites&#8217;, una tesis doctoral de Carmen Palomo sobre el poeta</title>
		<link>http://farogamoneda.blogsome.com/2008/04/23/antonio-gamoneda-limites-una-tesis-de-carmen-palomo-sobre-el-poeta/</link>
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		<pubDate>Wed, 23 Apr 2008 15:30:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>Bibliografía</category>
	<category>Textos de CARMEN PALOMO</category>
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		<description><![CDATA[	
El siguiente texto constituye el apartado final del libro Antonio Gamoneda: límites, publicado por la Universidad de León en el a&ntilde;o 2007. El libro recoge la mayor parte del contenido de la tesis doctoral de Carmen Palomo sobre el poeta Antonio Gamoneda. &nbsp;

	&nbsp;
	
CONCLUSIONES:
	&nbsp;&nbsp; A lo largo de la lectoescritura hemos ido anotando las reflexiones que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<div align="justify">
<div align="justify"><img width="183" vspace="10" hspace="10" height="245" border="0" align="right" title="Carmen Palomo, autora de la tesis sobre Gamoneda" style="cursor: -moz-zoom-in;" alt="Carmen Palomo, autora de la tesis sobre Gamoneda" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/Carmen.jpg" />El siguiente texto constituye el apartado final del libro <em>Antonio Gamoneda: límites</em>, publicado por la Universidad de León en el a&ntilde;o 2007. El libro recoge la mayor parte del contenido de la tesis doctoral de <strong>Carmen Palomo</strong> sobre el poeta <strong>Antonio Gamoneda</strong>. &nbsp;</div>
</div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="justify">
<div align="center"><strong>CONCLUSIONES:</strong></div>
	<p>&nbsp;&nbsp; A lo largo de la lectoescritura hemos ido anotando las reflexiones que nuestra amplia selección de textos de Antonio Gamoneda nos han sugerido. Ha sido un recorrido guiado por ciertas premisas y sembrado de hallazgos. Es el momento de la recopilación, de explicitar las inferencias y ordenar la dispersión de datos y apreciaciones, partiendo de los cuatro grandes apartados de los que hablábamos en los preliminares. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestra aproximación a <em>Blues castellano</em>, como primera obra de madurez del autor, nos ha posibilitado un repaso a los antecedentes biográficos, intelectuales, ideológicos y éticos que, creemos, sustentan toda la escritura posterior de Antonio Gamoneda. Al mismo tiempo, la revisión de ciertos tópicos comúnmente establecidos por el discurso crítico &mdash;la pertenencia generacional, la poesía social, el peso y el modo del compromiso como testimonio histórico&#8230;&mdash; nos ha permitido ubicar al autor con relación a sus coetáneos para arribar a una comprensión más exacta de las raíces de su marginalidad poética. &nbsp;&nbsp;&nbsp; <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Especial atención han merecido tres cuestiones sobre este <em>Blues castellano</em>: los avatares de su publicación y su largo silenciamiento, debido en parte a la intervención de la censura; la presencia de voces ajenas y, finalmente, el registro de una variabilidad textual intrínseca que nos permite hablar de diferentes Blues castellanos en el tiempo. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; El hecho de que la obra permaneciera inédita durante casi tres lustros no constituye un dato trivial. Una de las formas limítrofes de las prácticas poéticas del autor es la manera en la que su escritura bordea el silencio. Ciertamente, la censura impuso sus condiciones, pero la decisión final de abandonar el original recayó en Gamoneda: una decisión drástica. Ese mismo silencio, radical, será el caldo de cultivo donde se geste la ruptura inaugurada por <em>Descripción de la mentira</em>. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hemos revisado igualmente la presencia en la obra de otras voces: el blues, Hikmet, Marx, Lefebvre, Weil, e incluso un Gamoneda anterior a <em>Blues castellano</em>. Tales voces, que son traídas hasta la poesía en forma de citas melódicas (ritmos) o citas paratextuales o contextuales, no sólo enmarcan ideológicamente el discurso sino que lo dotan estéticamente de un dialogismo intrínseco que prefigura la permeabilidad que algunos textos adquirirán más tarde. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto a la variabilidad, ésta instaura un régimen de lectura particular: no es sólo que el lector posea versiones diferentes de un poema, es que la vigencia del poema se dirime en esa provisionalidad que se vuelve programática en la reescritura. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; El segundo gran apartado de la investigación está dedicado a la franja de escritura iniciada con <em>Descripción de la mentira</em>, que alcanza su máxima &mdash;o quizá mínima&mdash; expresión, creemos, con &ldquo;Frío de límites&rdquo; y se prolonga, con otras contaminaciones, en <em>Arden las pérdidas</em> y en <em>Cecilia</em>. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sobre <em>Descripción de la mentira</em> la crítica ha subrayado insistentemente la plenitud, su carácter fundacional, idea que nosotros retomamos centrándonos para ello en las articulaciones de lo simbólico, una de las claves que se mantienen en obras posteriores. Nos ha interesado resaltar la convivencia de la densidad, la exuberancia simbólica con una particular precariedad textual identificada con frecuencia con el hermetismo. Nos referimos en nuestro análisis de la obra a las condiciones de inteligibilidad en dos aspectos cruciales: el cuestionamiento autorreferencial de la obra y los lugares de indeterminación. Frente a la apariencia de sobreabundancia en la configuración textual, repasamos allí los signos de una carencia directamente emparentada con la estética de lo residual y la estética del silencio, que afecta tanto a lo enunciado como al acto de la enunciación. </div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En obras posteriores asoma de nuevo esta precariedad con diversos ropajes. En <em>Lápidas</em>, por ejemplo, el autor se decantará por lo fragmentario y la reunión de materiales dispersos, inconexos, al tiempo que redirigirá su atención sobre el detalle, la pintura de la anécdota, generalmente biográfica. La última parte de <em>Lápidas</em> enlaza con <em>Libro del frío</em>, donde se detecta una depuración expresiva, una lengua fatigada y condensada. El trazado lineal y progresivo de la indagación poética realizado desde la crítica posibilita una glosa, esto es, un relato coherente del avance y la transformación que satisface la apetencia narrativa del lector. Frente a la glosa, hemos propuesto un desglose, una constatación de las fracturas textuales, y así hemos encarado la lectoescritura de Libro del frío subrayando las huellas y singularidades que el discurso crítico suele obviar. Para ello hemos re-desnudado la aparente desnudez autocontemplativa, ensimismada, del texto. Bajo la piel de las páginas, como quien raspa un borrón, han aparecido nuevos rostros (Pedrero), nuevas voces ocultas (Vallejo, Machado) y nuevas aproximaciones (Valera, Valente). La tardía inserción de &ldquo;Frío de límites&rdquo; en el libro nos ha dado pie para resaltar la maleabilidad de los últimos poemarios. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; &ldquo;Frío de límites&rdquo; presenta otro destacado hito: hasta ahí llega lo iniciado en <em>Descripción de la mentira</em>, pues esta colección de 21 poemas marca el límite existencial &mdash;que coincide plenamente con el límite de una vía poética&mdash; donde se testimonia la extinción: dicción nominativa de lo esencial, dilución del sentido en la perplejidad y fin de la escritura. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; La reescritura es, en este contexto, una opción salvífica: un pliegue de la palabra sobre sí misma. Si bien en el caso de Gamoneda ya contábamos con muestras de reescritura desde <em>Edad</em> (1987), es a partir de &ldquo;Frío de límites&rdquo; cuando tales prácticas, que generalmente equilibran lo iterativo y la tachadura, adquieren un cariz radical. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Arden las pérdidas</em> puede leerse bajo esta luz que dota a la revisión del mismo estatus creativo que la escritura: ya han ardido todos los significados en palabras incomprensibles, todo está dicho y puede volver a decirse (y es, y no es, indiferente). El fenómeno es poéticamente efectivo &mdash;no una mera reiteración obsesiva&mdash; porque parte de la saturación connotativa de los signos, recolecta y modula la fabulosa cosecha de la lengua propia en el tiempo (como autocita) y reenvía el agotamiento hacia un (aún) posible dialogismo. Así puede afirmarse que si la reescritura legitima una re-apropiación de lo ya dicho, también legitima el anclaje poético en la palabra ajena.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la reescritura se inauguran en Gamoneda nuevos interrogantes que afectan a la raíz de lo poético: la dificultad de un inventario; la provisionalidad de los textos que anula su firmeza y los desplaza hacia lo imperfectivo y lo durativo; la liberación de la condena a la clausura&#8230; Lo reescrito genera nuevas tensiones sobre la lectoescritura al escindir o deconstruir la textualidad y dotarla de un organicismo que habla de resistencia y pervivencia. En este sentido, creemos que hay en la reescritura una nueva confianza depositada en la palabra como conocimiento, un rescate violento contra toda caducidad, una aproximación lateral a la muerte. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Finalizamos este segundo apartado con unas páginas en las que recogemos el ideario poético del autor, desde donde nos asaltan otras cuestiones de interés: la negación de la ficcionalidad de la poesía y su &ldquo;realismo&rdquo;; la defensa de una palabra de revelación frente a los minirrealismos poéticos imperantes en el momento y en el mercado actuales; la justificación histórica del hermetismo, la desesperación optimista de la escritura, la densidad moral del anudamiento de vida, escritura y conciencia, etc. El lenguaje poético es, bajo este prisma, el acto donde se dan cita lo subversivo y la dignidad, la rebeldía y la lucidez, la pregunta sin respuesta.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ya aludido dialogismo con la obra ajena, tal y como es practicado en la reescritura, apoya un cuestionamiento &mdash;también radical&mdash; de la identidad poética: se difuminan los límites establecidos sobre la propiedad de las palabras y se da paso a lo que será el tour de force de las mudanzas. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las mudanzas ocupan el tercer punto de análisis de esta investigación y presentan la particularidad de no haber sido abordadas anteriormente por la crítica. Trastocando la ordenación cronológica de la publicación de obras, hemos reemplazado su estudio justo después de nuestras apreciaciones sobre la reescritura pues creemos que es ahí donde las mudanzas encuentran su natural medio interpretativo. El subtítulo del capítulo, &ldquo;las lenguas propicias&rdquo;, apunta a una particular apropiación de la palabra ajena como elemento desencadenante, de manera sucinta o dilatada, de la escritura de Gamoneda. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; El término mudanza es redefinido implícitamente por el autor en la recopilación de su poesía reunida (<em>Esta luz</em>) al acoger en un único bloque sus &ldquo;versiones&rdquo; de algunos blues y seis poemas de Nazim Hikmet, fragmentos de Mallarmé y de Trakl y también las &ldquo;notas para un diccionario apócrifo&rdquo; sobre textos de Plinio, Dioscórides y otros. En los &ldquo;Avisos y explicaciones&rdquo; del libro, el autor nos recuerda que, en su opinión, aquí debería figurar su <em>Libro de los venenos</em> (propuesta descartada por razones editoriales). Recuperamos esta voluntad de Gamoneda e insertamos en nuestro tercer gran apartado, junto con el de las mudanzas de <em>Esta luz</em>, el análisis de <em>Libro de los venenos</em>. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hemos considerado las mudanzas, solapadas evidentemente con la reescritura, como un experimento de carácter musical, para instrumento solista, que pretende &ldquo;dar presente&rdquo; a las diferentes partituras convocadas. La dispar selección del repertorio no nos parece justificada ni justificable desde parámetros críticos tales como las &ldquo;influencias&rdquo; ni constituye, a nuestro entender, una declaración sistemática de filiaciones significativas: la selección delata sólo la fruición estética que estos textos han despertado, hasta el punto de provocar una respuesta: la mudanza. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las mudanzas, hecho sustancial a esta experiencia poética, nunca operan sobre el original de la obra sino sobre sus traducciones. Se trata en buena medida de recuperar la poesía acallada en la traducción y establecer una nueva literalidad poética donde se entrecruza la sensibilidad de Gamoneda con la del autor: una lectura posesiva, una ejecución, en la que se sacrifica el concepto de &ldquo;autoría original&rdquo;. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Más que un rastreo minimalista de cada mudanza, nos ha interesado establecer un marco hermenéutico general que recoja los postulados teóricos de las posibles y legítimas exégesis. En este sentido, repasamos las implicaciones de una &ldquo;lectura inocente&rdquo; frente a las exégesis contrastivas de contig&uuml;idad o de ruptura, para finalizar con la que hemos denominado &ldquo;exégesis suspicaz&rdquo;, que nosotros defendemos. Hablamos, evidentemente, de la legibilidad de las mudanzas, del perspectivismo en la validación de la lectura, del lugar desde donde pueden ser leídas a la hora de insertarlas en el conjunto de las escrituras de Gamoneda y también en relación a la experiencia creativa en sí misma. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin duda, el sacrificio de la autoría original se nos impone como un nuevo límite que ha de ser comprendido dentro de las variadas aproximaciones a &ldquo;la muerte del autor&rdquo; rese&ntilde;ada por varias corrientes críticas desde hace medio siglo. La crisis de la autoría responde, defendemos, a un desmoronamiento de los presupuestos de la gran lírica moderna, del subjetivismo de corte trascendentalista que ha marcado la poesía tras el romanticismo: el sujeto de la enunciación (el autor) comienza entonces a verse desplazado por el sujeto del enunciado (el yo lírico), que se hipertrofia en el llamado posromanticismo de corte expresionista; tal desplazamiento implica una desvinculación del texto del despotismo de una única autoridad que controla el significado. La radicalización de este proceso, como puede detectase en las mudanzas, conduce a la absoluta irrelevancia de la autoría: el autor, su firma &mdash;Gamoneda o Mallarmé, por ejemplo&mdash; se convierte en otra ficción convencional, una máscara más. Y de ahí, creemos, que el propio Gamoneda se vea impelido desde sus apreciaciones críticas a defender (teóricamente) la no ficcionalidad de la poesía. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el tercer gran apartado de nuestra investigación abordamos también la extensa mudanza que es <em>Libro de los venenos</em> y, a su sombra, las &ldquo;Notas para un diccionario apócrifo&rdquo;. En la revisión de las <em>Notas</em> nos hemos detenido en consideraciones léxicas alrededor del <em>mot rare</em> y de los fenómenos osmóticos que revelan la conexión entre el lenguaje, arcaico o no, de la farmacopea toxicológica y la aquí llamada lengua propia. El diccionario es, desde este punto de vista, un particular <em>musée imaginaire</em>, apócrifo y tautológico, donde destacamos la fruición de las palabras &ldquo;frutales y paradójicas&rdquo; y la soterrada presencia del subjetivismo (las graduaciones del pronombre tú). <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estos rasgos encuentran nuevo acomodo en <em>Libro de los venenos</em>, del que hemos se&ntilde;alado someramente los referentes bibliográficos para destacar el abigarrado sustrato intertextual en que se mueve esta escritura. Una sucinta identificación de las fuentes nos ha conducido a poner de manifiesto el selectivo envite lúdico de la obra frente a un lector anonadado: el sustrato hipotextual nos muestra, de nuevo, cómo se diluye la originalidad en el imperio de la corrupción, de la atribución dudosa, de la reminiscencia, y cómo se aproxima la escritura a la anonimia. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuatro son las máscaras vocales de <em>Libro de los venenos</em>: Dioscórides como pieza angular, Laguna debidamente retocado, Kratevas como <em>alter ego</em> de Gamoneda y de nuevo Gamoneda comentarista. Cada firma, en este contexto, se configura como el exponente de una ausencia, de una desposesión dependiente del injerto en ese lugar inaudito que es el diálogo de las cuatro voces a las puertas del siglo XXI: una lectoescritura desvirtualizada, aberrante pero estéticamente efectiva, fantasmagórica, deshecha en ecos parasitarios y en dispersiones. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Libro de los venenos</em> cuestiona también, radicalmente, la determinación de su pertenencia a un género al reciclar textos con desvaídas funciones comunicativas (el protocientifismo deriva aquí al esteticismo preciosista y a la fábula) y conformar un artefacto retórico transgresor sui generis. La apoyatura básica de Gamoneda es Laguna: el humanista había roto, con &ldquo;su dioscórides&rdquo;, un molde clásico y medieval para alojar un recién estrenado yo moderno en la escritura; Gamoneda reutiliza la rotura de Laguna para intentar &ldquo;desalojar&rdquo; el ya viejo yo moderno (el subjetivismo) de su escritura en fusión con la de Laguna. Ambos se sitúan en un mismo corrimiento de géneros, en una fractura que alumbra nuevas posibilidades expresivas. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Relacionada con la ruptura de géneros, aparece en <em>Libro de los venenos</em> la inclusión de narraciones alrededor de Kratevas, un personaje complejo y oscuro, un mercenario del dolor y de la enfermedad, familiarizado profesionalmente con la muerte y con todas las pasiones del alma humana. Kratevas introduce la última inestabilidad del texto, la más esencial, pues con él el artificio estético se desliza hacia la ética, donde el discurso danza entre el veneno, el horror y el crimen, todo ello en medio del exceso y de la abyección. Al deslumbramiento del continente verbal &mdash;la sonoridad de las palabras, su gravitación musical, su sintaxis, sus formas narrativas&mdash; se le une la turbación de una prolija inspección sobre el Mal, disfrazado aquí de abundantes digresiones narrativas sobre la eficacia de los métodos del atosigamiento sutil. La carencia de un asidero moral en estos procesos &ldquo;reproduce&rdquo; el hechizo ontológico de la conciencia perpleja ante la muerte, conciencia de la que ya teníamos extensa noticia en la &ldquo;lengua propia&rdquo; de Gamoneda. El exorcismo en palabras contra el miedo nunca es pleno &mdash;un relativo fracaso&mdash;, pero nos queda esta visión radical: una exposición indagatoria, audaz y a menudo insoportable, sobre la muerte contemplada desde más allá de la subjetividad, desde un lugar apenas imaginable. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cuarta y última parte de la investigación versa sobre un único relato: <em>Relación de don Sotero</em>. Con él nos adentramos en otra reescritura, en gran medida paradójica, pues, entre otras particularidades llamativas del texto, antecede cronológicamente a la mayoría de los hipotextos que se pueden rastrear bajo sus líneas. Abordamos el relato, básicamente, en su función paródica. En una lectura detenida, párrafo a párrafo, hemos ido desgranado formas simbólicas, rasgos estilísticos, campos semánticos e incluso detalles biográficos compartidos con la lengua propia. Posteriormente hemos comprobado cómo se lleva a cabo una tergiversación subversiva mediante la hipertrofia textual y también a través de la elección de un nuevo continente narrativo que sustituye el confesionalismo por la impostura. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se puede detectar en <em>Relación de don Sotero</em> el realismo grotesco que Bajtín definió para las formas carnavalescas medievales: la risa apoyada en el fisiologismo más feroz y en la parodia sacra. Pero la dimensión paródica del relato sólo se revela en cuanto espejo deformante donde releer distorsionada la poética gamonediana. Por ello, el relato actúa como la mano que deshace el reflejo del agua, como exponente de una severa deconstrucción que deja paso al sinsentido moderno tal y como éste ha sido descrito por Menninghaus. El sinsentido sería aquí la respuesta, por vía negativa, a la demanda ante el lenguaje de una significación infinita. Cuando, a partir de los mismos materiales de su lengua propia, Gamoneda erige un relato que suprime la aspiración o la sugestión de la revelación (que &ldquo;no demuestra nada ni deja de demostrarlo&rdquo;), acota con él el borde mismo de las posibilidades de una escritura, suspende su funcionamiento. La parodia así dise&ntilde;ada fija y resalta &mdash;y asesina, estereotipándola&mdash; la textualidad de lo parodiado, al tiempo que realiza un cuestionamiento valorativo complejo, que habla de la fragilidad de los textos totalitarios (instauradores de un sentido) al restarles el brillo de la potencia subjetivadora en la fundación de un discurso trascendente. Si en <em>Libro de los venenos</em> asistíamos a una calculada destrucción de yo subjetivador, <em>Relación don Sotero</em> a&ntilde;ade a este propósito, mediante el desmantelamiento paródico, la supresión radical de &ldquo;la soberanía de las palabras&rdquo;. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta aquí el resumen de los contenidos esenciales de nuestra investigación. Recapitulemos en unas páginas finales el sentido de los límites que sustentan la escritura de Antonio Gamoneda. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Denominamos radicalismo al empuje mediante el cual la lengua poética es conducida hacia espacios donde se pone en juego su pervivencia, su continuidad, sus posibilidades significativas. Toda poética radical, toda reincidencia sobre un límite, abandona un terreno conquistado, una posición acomodaticia, para enfrentarse a ese borde que dibuja su precariedad, para asomarse de lleno al vacío situado más allá de lo verbal. En Gamoneda, la búsqueda transcurre entre el acendramiento de la conciencia, el dominio de la lengua y, especialmente, desde un posicionamiento de extremo rigor ante su propia labor. El marco histórico &mdash;que acompa&ntilde;a al biográfico&mdash; de los diferentes límites contemplados en nuestra investigación es, lo hemos se&ntilde;alado repetidamente, el final de la gran lírica romántica. Por ello, serán las claves románticas (subjetividad, trascendencia, originalidad&#8230;) las que se resientan ante el brío inquisitivo y liberador de la palabra radicalizada. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Así hemos comprobado cómo buena parte de la escritura de Antonio Gamoneda linda con el silenciamiento. Éste puede aparecer derivado de un contexto exoliterario, cuando el autor extrema la propuesta parcial de la censura, entierra sus versos durante a&ntilde;os y propicia un salto cualitativo hacia &ldquo;otro lugar&rdquo;. Pero el silenciamiento tiene también otras cualidades íntimas que afectan a la progresión de la vía indagativa de la poesía. La marginalidad, asumida y finalmente deseada, está emparentada con algunas de las manifestaciones más seductoras del silencio. Por otra parte, establecida una perspectiva en la cual el poeta se sienta a contemplar la muerte, la experiencia poética será el relato de esa aproximación a una extinción simultáneamente vital y verbal. Si el hermetismo &mdash;el cuestionamiento autorreferencial, la indeterminación&mdash; de <em>Descripción de la mentira</em> se&ntilde;alaba abiertamente las grietas del gran edificio poético, &ldquo;Frío de límites&rdquo; &mdash;verdadero punto de llegada, límite expresivo&mdash; dibuja la línea final, ascética y frágil, hasta donde es posible el avance. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuanto más se estiliza la escritura en ese agotamiento luminoso, más espacio ocupa en la labor pasional de Antonio Gamoneda la reescritura, otro radicalismo que redefine la materia poética a partir de su porosidad, de su maleabilidad. La losa del paso del tiempo impone una distancia, una fijación (y finalmente un previsible olvido, mortal): la reescritura proporciona ese hálito orgánico donde los poemas pueden volver a respirar. Tachar lo ya escrito &mdash;pues en Gamoneda reescribir supone con frecuencia la tachadura&mdash; es, entonces, preservar del silencio lo que todavía late vivo en el poema. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como práctica radical, la reescritura actúa en Gamoneda no sólo sobre la palabra ya dicha sino también &ldquo;hacia delante&rdquo;, como una forma de dialogismo del autor consigo mismo mediante la autocita combinada con la voluntad recapituladora (<em>Arden las pérdidas</em>). &ldquo;Hacia delante&rdquo;: un paso más en la conciencia reflexiva y sensitiva &mdash;poética&mdash;, un paso que exprime hasta el fondo el recurso de la reiteración con nuevas modulaciones que obliteran el peso de lo ya dicho. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; El trabajo sobre la porosidad &mdash;el desanquilosamiento&mdash; de la lengua propia se acompa&ntilde;a, se continúa, en Gamoneda con el de la apropiación de las lenguas ajenas (o propicias). Reescritura y mudanza se engarzan así íntimamente. Lo iniciado como una práctica intertextual en la asimilación de Nazim Hikmet o Blanca Valera, por ejemplo, alcanza su expresión más depurada, más compleja, en las mudanzas de <em>Esta luz</em> (Mallarmé, Trakl) y, especialmente, en <em>Libro de los venenos</em>. El límite rozado en este último caso no es ya el del silencio sino el de la disolución de la originalidad en el murmullo de múltiples voces recolectadas en un tiempo muy dilatado. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obra de un particular y complejo experimentalismo esteticista, <em>Libro de los venenos</em> propone otro punto de llegada: este gran artefacto retórico demuestra cómo una fabulación desatada sobre una lengua semiolvidada puede todavía conmovernos, despertar en nosotros la sensitiva ebriedad de la poesía. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Emplazada al final de nuestro recorrido, encontramos la propuesta más radical del autor: <em>Relación de don Sotero</em>, parodia &mdash;descomposición y escarnio&mdash; de las condiciones esenciales de toda su poética. Este relato responde violentamente, así lo hemos leído, a la amenaza cobijada en el vasto y utópico proyecto romántico: el fracaso de una autenticidad ontológica, la ficcionalidad de lo poético. Tal forma de reescritura sustentada en la distorsión y la degradación deja paso al sinsentido, una vía poética de pura negatividad donde, paradójicamente, y en medio de la mayor precariedad, aún subsiste la palabra. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Éste ha sido nuestro mapa sobre las múltiples escrituras de Antonio Gamoneda. Más exactamente, hemos acompa&ntilde;ado al autor en un viaje del que relatamos aquí las incursiones en varias de sus fronteras. Confiamos en que con este recorrido, no reduccionista, no exhaustivo, hayamos abierto para otros lectores, en alguna medida, las inagotables puertas heterotópicas que nos brinda la literatura. </div>
	<div align="justify">
<div align="right">&nbsp;CARMEN PALOMO</div>
</div>
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		<item>
		<title>La Casa de Cultura de Villamayor (Salamanca) llevará el nombre de Antonio Gamoneda</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Apr 2008 22:53:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>Agenda</category>
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		<description><![CDATA[	Hoy lunes, 21 de abril, a las 8 de la tarde, habrá un acto en el  pueblo de Villamayor (Salamanca), donde se pondrá el nombre de Antonio Gamoneda a la Casa de Cultura de la localidad.
	&nbsp;
	&nbsp;Más información en Tribuna de Salamanca.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<div align="justify"><font>Hoy lunes, <strong>21 de abril</strong>, a las 8 de la tarde, habrá un acto en el  pueblo de Villamayor (Salamanca), donde se pondrá el nombre de Antonio Gamoneda a la Casa de Cultura de la localidad.</font></div>
	<div align="center">&nbsp;<img width="346" vspace="10" hspace="10" height="254" border="0" align="middle" title="Gamoneda en Villamayor" alt="Gamoneda en Villamayor" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/Gavill.jpg" style="width: 346px; height: 254px;" /></div>
	<div align="center">&nbsp;Más información en <a target="_blank" href="http://www.tribuna.net/noticia.asp?ref=35404">Tribuna de Salamanca</a>.</div>
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		<title>24 de abril: encuentro entre Gonzalo Rojas, Gamoneda y Juan Gelman en Alcalá de Henares</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Apr 2008 22:53:33 +0000</pubDate>
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	<category>Agenda</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	Nos acabamos de enterar por el programa &#8216;La estación azul&#8217; de RNE:El próximo 24 de abril, los tres premios Cervantes mantendrán un encuentro con los estudiantes de la Universidad de Alcalá de Henares, que estará moderado por el profesor Antonio Fernández Ferrer. Será a las seis de la tarde, en el paraninfo de la Universidad.
	Un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<img vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" title="Gelman y Gonzalo Rojas" alt="Gelman y Gonzalo Rojas" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/gelman-rojas--253x190.jpg" /></p>
	<p align="justify">Nos acabamos de enterar por el programa &#8216;La estación azul&#8217; de RNE:<br />El próximo <strong>24 de abril</strong>, los tres premios Cervantes mantendrán un <strong>encuentro con los estudiantes</strong> de la Universidad de Alcalá de Henares, que estará moderado por el profesor Antonio Fernández Ferrer. Será a las seis de la tarde, en el paraninfo de la Universidad.</p>
	<p align="justify">Un día antes, el <strong>23 de abril</strong>, <strong>Juan Gelman</strong> recibirá el <strong>Premio Cervantes 2007</strong> de manos de los Reyes de Espa&ntilde;a en el mismo marco.</p>
	<p align="justify">Y dos días después, el <strong>25 de abril</strong>, Gamoneda y Gelman mantendrán un encuentro abierto al público en <strong>León</strong>.&nbsp;</p>
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	</item>
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		<title>&#8216;Descripción de la mentira&#8217;, por JULIO LLAMAZARES</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Apr 2008 22:53:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>Artículos en prensa y revistas</category>
	<category>Textos de JULIO LLAMAZARES</category>
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		<description><![CDATA[	Una TRIBUNA de Julio Llamazares en El País (25 de mayo de 2007)
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	DESCRIPCIÓN DE LA MENTIRA

Por JULIO LLAMAZARES
&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1977, cuando el hoy premio Cervantes Antonio Gamoneda era un perfecto desconocido, publicó un libro de poesía que a muchos nos conmocionó. Se llamaba &mdash;se llama&mdash; Descripción de la mentira.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando apareció ese libro, Antonio Gamoneda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<div align="justify">Una <a target="_blank" href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Descripcion/mentira/elpepiopi/20070525elpepiopi_5/Tes">TRIBUNA de Julio Llamazares en El País</a> (25 de mayo de 2007)</div>
	<div align="justify">&nbsp;</div>
	<div align="center">&nbsp;<img vspace="10" hspace="10" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/Julio%20Llamaz.jpg" alt="Julio Llamazares" title="Julio Llamazares" /></div>
	<div align="justify">
<div align="center">&nbsp;*</div>
	<div align="center"><em>DESCRIPCIÓN DE LA MENTIRA</em></div>
<br />
<div align="right">Por <strong>JULIO LLAMAZARES</strong></div>
<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1977, cuando el hoy premio Cervantes Antonio Gamoneda era un perfecto desconocido, publicó un libro de poesía que a muchos nos conmocionó. Se llamaba &mdash;se llama&mdash; <em>Descripción de la mentira</em>.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando apareció ese libro, Antonio Gamoneda llevaba 17 a&ntilde;os sin publicar. Así que, para los jóvenes como yo era, como para la mayoría de los que lo leyeron, <em>Descripción de la mentira</em> supuso todo un descubrimiento. Se trataba de una poesía distinta, hermética, pero bellísima, y, sobre todo, llena de interpretaciones. No hace falta que yo diga que para mí aquel libro sería fundamental.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sé que a Antonio Gamoneda, tan poco amigo de las simplificaciones, la lectura que algunos hicimos entonces de su libro no le agradaría mucho, aunque, con su buen estilo, nunca dijo nada en contra. Me refiero a esa lectura que identificaba un tanto simplistamente (era la época y era también nuestra ingenuidad) la mentira del título de su libro con la que este país había vivido durante a&ntilde;os. A través de ella, versos como el que abre el texto &mdash;&quot;El óxido se posó sobre mi lengua como el sabor de una desaparición / El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el olvido / y no acepté otro valor que la imposibilidad&quot;&mdash; cobraban a nuestros ojos un sentido muy directo, tan directo quizá como distinto al que el poeta había querido darles. Y no digamos aquellos otros que expresamente apuntaban: &quot;Los que sabían gemir fueron amordazados por los que resistían la verdad, pero la verdad conducía a la traición / Algunos aprendieron a viajar con su mordaza y éstos fueron más hábiles y adivinaron un país donde la traición no es necesaria: un país sin verdad&quot;. Esto, para mí y para mis amigos, en aquel a&ntilde;o de 1977, era toda una declaración.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recordaba todo eso mientras Antonio Gamoneda, con su educación antigua, leía su discurso sobre la poesía y la pobreza delante de un auditorio &mdash;el de los premios Cervantes, en Alcalá de Henares&mdash; la mayoría del cual seguramente no sabía quién era hasta esa ma&ntilde;ana y me venía a la cabeza aquella lejana época en la que yo pensaba que la mentira era algo del pasado, algo que afortunadamente se terminaba por fin en este país. &iexcl;Qué ingenuos éramos todos! &iexcl;Qué infelices creyendo que aquel libro que leíamos como si fuera una revelación no era una visión del mundo, sino el epitafio de una época concreta!<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquel país ha cambiado mucho, pero los versos de Gamoneda siguen vigentes, por desgracia para nosotros. Y continuarán estándolo, me temo, habida cuenta de hasta qué punto la mentira ha arraigado en nuestros comportamientos, sobre todo en los de la vida pública. Basta leer los periódicos, mirar las televisiones, escuchar los discursos de nuestros dirigentes o los debates de los opinadores para ver cómo esa palabra, la mentira, es la más utilizada por todos ellos, eso sí, atribuyéndosela siempre al otro. Y lo peor es que esas acusaciones ni siquiera se toman en serio, al menos no como para denunciarlas (en el caso, claro está, de que fueran infundadas), como si la acusación de mentir fuera algo natural, tan natural como la mentira en sí. Al fin y al cabo, se justifica, éste es el país de la picaresca.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde hace tiempo, esa situación se ha acentuado hasta el punto de que continuamente nuestros políticos se acusan mutuamente de mentir, cuando no mienten abiertamente, como ocurrió con el 11-M. Que alguien lo haga es ya grave en sí, pero más grave es la impunidad con la que tal comportamiento es tomado por el resto, impunidad que lleva a algunas personas (el ex presidente Aznar, a propósito de los motivos para la invasión de Irak, por ejemplo) a reconocer que mintieron o que no dijeron la verdad completa sin dimitir a continuación ni pedir perdón a los ciudadanos, como si el solo reconocimiento de la mentira bastase para borrarla de sus currículos y sus efectos de la vida de la comunidad. Eso cuando no se da un salto adelante y se pretende borrar la mentira con otra nueva, como ahora hacen quienes nos niegan que durante varios a&ntilde;os han sostenido, incluso contra las pruebas, que los autores de la matanza del 11-M la ejecutaron en colaboración con ETA. Doble mentira que ofende aún más, por cuanto la primera se agranda con la segunda, como ocurre con esos errores que se pretenden subsanar con otros.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seguimos, pues, nadando en el mismo fango que el poeta Gamoneda describía hace tres décadas (&quot;El silencio y sus círculos, el ácido que depositas sobre mi salud / la suciedad obligatoria de mi alma: éste es el precio de la paz&quot;), sólo que ahora sabiendo que eso es así. Ahora no hay velos que disimulen la mentira y el enga&ntilde;o, como antes, pese a lo cual ambos continúan vigentes. Y continúan vigentes por lo que he dicho: porque nos hemos acostumbrado a mentir y a que nos mientan, porque la mentira aquí no tiene el rechazo que en otras partes, porque en la patria de la picaresca no está mal visto &mdash;al revés&mdash; enga&ntilde;ar al oponente, siempre y cuando se haga con gran cinismo, porque la mentira, en fin, forma parte de nuestra idiosincrasia, especialmente de la de aquellos que aprendieron a mentir en los tenebrosos a&ntilde;os en los que &quot;los que sabían gemir fueron amordazados por los que resistían la verdad&quot;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicen los historiadores que los efectos de una dictadura tardan décadas en desaparecer y el ejemplo quizá sea Espa&ntilde;a. Aunque mucha gente sostenga que estamos homologados con los países de nuestro entorno, aunque nuestra economía crezca pujante, por delante incluso de las de aquéllos, aunque, desde hace ya tiempo, el ejercicio de la política se atenga a las normas de la democracia, todavía arrastramos un déficit de normalidad que hace que sobrevivan entre nosotros comportamientos pertenecientes a otros sistemas y que ello se contemple con cierta indiferencia por la gente. Debe de ser la costumbre. Vuelvo a los versos de Gamoneda, aquellos que yo leía a finales de los setenta como si fueran una revelación: &quot;De la verdad no ha quedado más que una fetidez de notarios / una liendre lasciva, lágrimas, orinales / y la liturgia de la traición (&#8230;) / &iquest;Qué lugar es éste, qué lugar es éste?&quot;.</p>
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		<title>Gamoneda: &#8220;Gelman es un poeta existencialmente heroico&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Apr 2008 20:47:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>Artículos en prensa y revistas</category>
	<category>Textos de JUAN GELMAN (y sobre J. Gelman)</category>
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	&nbsp;&nbsp;&nbsp; El poeta leonés y premio Cervantes 2006 Antonio Gamoneda considera que el argentino Juan Gelman, que el próximo miércoles recibirá de manos del Rey el Cervantes 2007, es &laquo;existencialmente heroico&raquo; y posee &laquo;una increíble capacidad de asumir el sufrimiento con una sonrisa muy humana&raquo;. Gamoneda hizo estas afirmaciones durante la presentación del audio-libro La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<div align="center">&nbsp;<img width="194" vspace="10" hspace="10" height="304" border="0" align="middle" title="Gamoneda y Gelman" style="cursor: -moz-zoom-in;" alt="Gamoneda y Gelman" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/GelmanGamon1.jpg" /></div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El poeta leonés y premio Cervantes 2006 Antonio Gamoneda considera que el argentino Juan Gelman, que el próximo miércoles recibirá de manos del Rey el Cervantes 2007, es &laquo;existencialmente heroico&raquo; y posee &laquo;una increíble capacidad de asumir el sufrimiento con una sonrisa muy humana&raquo;. Gamoneda hizo estas afirmaciones durante la presentación del audio-libro <em>La voz de Juan Gelman,</em> que recoge la grabación y la transcripción de la lectura que de sus poemas hizo Gelman (Buenos Aires, 1930) en la Residencia de Estudiantes en 2004. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; El de ayer fue un diálogo entre dos poetas premiados con el máximo galardón de las letras en castellano, y tuvo lugar en el templo de la poesía por excelencia, la Residencia de Estudiantes, la casa que albergó a los poetas de la generación del 27, y donde a Gelman le gusta cobijarse en muchos de sus viajes a Madrid. La presentación de este audio-libro inaugura la sucesión de actos que el poeta argentino tiene previsto llevar a cabo la próxima semana con motivo de su flamante premio Cervantes. En el audio-libro, la voz pausada y porte&ntilde;a de Gelman recita una amplia selección de su obra, con poemas de sus libros <em>Anunciaciones, Vale la pena, Salarios impíos y otros poemas</em> o <em>País que fue será.</em> <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y Gamoneda quiso recordar que toda la poesía de Gelman le causa un &laquo;respeto muy grande&raquo;. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;Su poesía es sombría ante el sufrimiento y puedo decir que su vida, al igual que su poesía, es prodigiosamente anormal. Su obra nada tiene que ver con la ficción ni, por supuesto, con el realismo. Su poesía es la verdad&raquo;. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para Gamoneda, el escritor argentino es &laquo;un poeta de raza que parte de no saber sabiendo&raquo;. Gelman agradeció las palabras de su compa&ntilde;ero en la lista de los Cervantes y leyó varios de sus poemas, un aperitivo para abrir boca a sus incondicionales en Espa&ntilde;a.</div>
	<div align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad de León acogerá el próximo día 25 un encuentro entre ambos poetas.&nbsp;</div>
	<div align="right">&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Recogemos la noticia de <a target="_blank" href="http://www.diariodeleon.es/se_cultura/noticia.jsp?CAT=114&#038;TEXTO=6747312">Diario de León</a>)&nbsp;</div>
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		<title>Presentando el monográfico de Ínsula</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 00:52:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>farogamoneda</dc:creator>
		
	<category>Noticias</category>
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		<description><![CDATA[	&nbsp;
	De izquierda a derecha, José María Castrillón (coordinador de este número de Ínsula junto con Jordi Doce), Antonio Gamoneda, Arantxa Gómez Sancho (editora de Ínsula) y Jordi Doce. 
	&nbsp;
	 Presentación del número monográfico de la revista Ínsula dedicado a Antonio Gamoneda, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el pasado viernes, 4 de abril [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="center">&nbsp;<img width="384" vspace="10" hspace="10" height="229" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/mesa.jpg" alt="Presentación del número de la revista Ínsula dedicado a Gamoneda" style="cursor: -moz-zoom-in;" title="Presentación del número de la revista Ínsula dedicado a Gamoneda" /></p>
	<p align="center"><font>De izquierda a derecha, José María Castrillón (coordinador de este número de Ínsula junto con Jordi Doce), Antonio Gamoneda, Arantxa Gómez Sancho (editora de Ínsula) y Jordi Doce.</font> </p>
	<p align="center">&nbsp;<img width="407" vspace="10" hspace="10" height="306" border="0" align="middle" src="http://farogamoneda.blogsome.com/wp-admin/../images/circulo.jpg" alt="Gamoneda en la presentación de la revista Ínsula" title="Gamoneda en la presentación de la revista Ínsula" /></p>
	<p align="justify"> Presentación del número monográfico de la revista Ínsula dedicado a Antonio Gamoneda, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el pasado viernes, 4 de abril de 2008.</p>
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